++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Organizaciones Ilegales (OOC)
Nadie ha respondido aún
Historia continuará.
La operación más grande que habían planeado se cocinó en un almacén secreto de L'Bratva. Allí, entre motos oxidadas y olor a polvora, habían acumulado un arsenal digno de un pequeño ejército: escopetas envueltos en lonas grasientas, más de 200 cajas de municiones y cargadores apilados como ladrillos. El comprador no era cualquiera; Era una pandilla urbana que controlaba barrios oscuros en la ciudad. Querían expandirse, y para eso necesitaban algo más que cuchillos y pistolas viejas.
La pandilla llegó con miles de bolsos negros y camionetas enormes. Entraron con sus rostros cubiertos por pañuelos y sus ojos brillando de desconfianza. Entre el silencio, solo se escuchaba el goteo del combustible de una bomba rota y el sonido de la ventilación oxidada.
Nos acercamos a unas cajas mostrando los cargadores alineados con precisión casi militar. El Jefe de la pandilla se bajó su panuelo y sonrió al verlo. Metió la mano, sacó una escopeta y lo sostuvo como un niño con juguete nuevo.
¿Quieren encontrarnos? miren entre las sombras. L'Bratva
Proyecto BMW E30 M3 Ander
"Siempre hay autos que llegan a tu vida por accidente, pero terminan marcando un antes y un después. Esta historia tiene como protagonista a Ander, alias NotEcologic. Todo comenzó un día común, realizando un encargo de herramientas para un taller en Sandy Shores. Tras entregar, decidió tomar un camino distinto de regreso a casa, la carretera rumbo a Fort Zancudo. Más larga, sí, pero con paisajes que valían la pena. Y en medio de ese desvío, apareció lo inesperado."
"En una propiedad descuidada, lo atrapó la silueta de un auto cubierto bajo una lona. La curiosidad pudo más y decidió entrar. Al destaparlo, sus ojos no podían creerlo: un BMW E30 M3. Demacrado, oxidado, motor desarmado, apenas un asiento dentro. Pero aún así… perfecto para un proyecto. Fue entonces cuando un hombre armado con una escopeta salió gritando ‘¿Quién anda ahí?’. Ander, sereno, respondió: ‘Aquí, soy un amante de los coches y usted tiene una reliquia guardada’. Una frase que terminó en un trato cerrado y la compra de la bestia dormida."
"Con los papeles en mano, Ander llamó a su amigo Shinji Ikari y, con una grúa del taller Repro SKT, fueron a buscarlo. Una vez en el taller, cerraron las puertas y comenzó la verdadera aventura. Los primeros días fueron solo diagnóstico y sudor: el coche tenía más problemas de los que aparentaba. Pronto se unieron más amigos a la misión. Tyrone y Johan se encargaron de lijar, masillar y repintar toda la estética; Enzo tomó el mando del motor; y Travis, el hombre de los detalles, del interior. El E30 había pasado de ser chatarra olvidada a un proyecto de hermandad."
"El corazón del coche llegó gracias a Enzo. Consiguió un motor RB26 de Nissan, un bloque con un potencial inmenso. Base de 650 caballos, pero la meta estaba clara: llevarlo a los 2000. No sería fácil, pero la ambición estaba ahí. Semanas enteras de piezas nuevas: pistones y bielas forjados, bloque reforzado, cigüeñal equilibrado, culata modificada, válvulas más grandes, sistemas de admisión y escape de alto flujo, inyección de competición, un turbo brutal y una ECU avanzada. Tras pruebas, ajustes y noches sin dormir, la bestia rugía con 1400 caballos listos para devorar el asfalto."
"Cuando llegó el momento de encenderlo, el rugido del RB26 dentro del E30 retumbó en el taller. El sol apenas despertaba cuando Ander abrió las puertas y salió a probarlo. El coche respondía con violencia, pegado al suelo, como si hubiera esperado toda su vida por ese instante. Y esa misma noche llegó la primera prueba real: las calles de Richman, donde los corredores se reunían. El E30 salió cubierto, esperando su momento. Seis carreras, seis victorias. Nadie pudo con él. Esa noche no solo nació una máquina… nació un nombre. Lo bautizaron Black Manta, por su estética negra, baja y letal."
"Hoy la Black Manta sigue rodando por las calles de Los Santos. Enteramente negra, con llantas cromadas, un alerón clásico de BMW y una pegatina en la parte trasera que reza ‘Yankton Club’. Cada vez que alguien pierde contra ella, sabe exactamente quién lo venció. Para Ander, el negro se volvió más que un color: es un símbolo, un homenaje a su primer coche y a todo lo que representa su pasión. Y así, la Black Manta se convirtió en leyenda. Un auto rescatado de la nada, convertido en ícono del asfalto."
Ya que uno de nuestros objetivos estaba en el Norte, como ese túnel, teníamos que hacer relaciones por allá. Así que le pegamos una visita a los Mayans, un motorclub del Norte cuyo nombre reconocí en sus parches, recomendados por el mismo Duarte, quien nos citó para charlar sobre el movimiento en el Norte, la situación actual de las armas y cómo podíamos ayudarnos mutuamente. Y, por qué no, también para bebernos un par de cervezas.
Ese desierto, esa tierra, esos alacranes, me recuerdan de dónde vengo.
"La tierra del Norte es la misma que pisamos bajo ese túnel“
Los mayans hace ya un tiempo han descubierto un nuevo tipo de negocio para asi seguir creciendo, no legitimo, pero trae billetes a la mesa.
Me refiero a la fabricacion de billetes falsificados los cuales son creados por maquinas de imprenta profesionales en almacenes escondidos al rededor de Los Santos y luego vendidos a multiples organizaciones por dinero real.
Aun que el negocio va bastante bien, es necesario darle un mantenimiento semanal a las maquinas para que sigan produciendo con la mejor calidad posible. empezando por registrar las entradas y salidas de los miembros cada vez que alguien pase por el almacen.
Hacemos un rapido conteo del dinero fabricado la noche anterior y recolectamos los quimicos y objetos para el mantenimiento de las maquinas.
Una de nuestras prospectas se encargo de llenar los tanques de peroxido de hidrogeno para la limpieza y imprenta de los billetes. Nuestro hermano aegon se encargo de rellenar las maquinas con aceite por mientras.
Luego continuamos con la limpieza de las maquinas, algo de acetona y unos trapos y quedaron relucientes y produciendo
Para terminar con el dia, activamos la seguridad del almacen para que ningun borracho estupido se cuele al sitio y se robe las cosas.
Descubrir nuevas formas de ganar dinero es la mejor manera de que el club siga creciendo, además de las alianzas que se pueden hacer vendiendo estos billetes falsos, simplemente es progresar.
MAYANS MC.
Todo empezó sin que nadie lo dijera en voz alta. No hubo discursos, ni mapas, ni planes. Solo un cansancio compartido, uno que pesaba más en el pecho que en los pies. Veníamos de distintos caminos —algunos escapando, otros buscando, otros sin saber por qué andaban— pero cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez, lo supimos: ya no queríamos seguir caminando. Queríamos echar raíces.
Llevábamos semanas, quizá meses, de ruta. Habíamos dormido en cuevas, en playas, en viejos autobuses abandonados. Y entonces, una tarde en la que el sol caía lento sobre el horizonte del desierto, encontramos ese lugar. No era hermoso. No era fértil. No tenía agua, ni sombra, ni promesas. Pero tenía algo que no se ve. Tenía silencio. Y espacio.
Recuerdo que fue Luna Llena. El viento se había calmado, y el cielo parecía contener la respiración. Detuvimos la caravana —tres furgonetas, dos bicicletas, un burro y nuestros propios pies— y simplemente nos sentamos. Nadie habló. Nadie preguntó si era “aquí”. Lo supimos.
Extendimos mantas sobre la arena, encendimos un fuego con ramas secas y colocamos el cuenco de la ceremonia en el centro del círculo. Cantamos. No porque fuera parte de un ritual, sino porque el alma necesitaba sonar. Y mientras las brasas crepitaban, alguien dijo: “Este lugar también estaba esperando a alguien.”
Hoy, al llegar, ves tiendas de colores entre cactus y álamos. Ves un círculo central donde siempre hay fuego. Ves niños corriendo, ancianos enseñando, jóvenes aprendiendo. Ves manos manchadas de tierra, de pintura, de pan recién hecho. Y ves miradas limpias, sin máscaras.
No hay reloj. No hay líder. No hay jefe.
Solo hay ciclos, ritmos, acuerdos de palabra, y una fuerza que no se puede escribir… solo sentir. Y si te sientas junto al fuego, y callas… tal vez también la sientas tú.
El campamento no es nuestro. Nosotros somos del campamento. Y mientras el fuego siga encendido, seguiremos despertando… cada día, en El Nuevo Amanecer.
Con cada vitrina rota, una parte del barrio brilla un poco más.
No nos gusta caer presos por tonterías y menos si quedara marcado en nuestro historial. Por lo que sí, planeamos nuestros robos, utilizamos nuestros almacenes como base, preparamos las computadoras y empezamos a fabricar planos. Antes de robar cada tienda, joyería o gasolina, realizamos una investigación sobre el lugar: dónde se ubica, puntos de acceso, puntos de escape. Se idean varios planes por si el primero falla.
La ciudad es un caos últimamente, robos por todos lados, por lo que la policía está muy atenta y fastidiosa. Nosotros optamos por una opción más segura esta vez: el norte, a altas horas de la noche, donde todos están dormidos, incluyendo las patrullas moteras de la zona.