Belial Carter



  • Desde muy joven, Belial encontró su pasión en las carreras de drag. Para ella, no existía nada comparable con el rugido de un motor, el olor a neumático quemado y la adrenalina de una salida a fondo. Con el tiempo, se hizo conocida por una peculiaridad que se convirtió en su sello personal: abusaba tanto de la potencia y la tracción de su vehículo que siempre intentaba despegar el morro del suelo. Bastaba con escuchar su motor para que la gente levantara la mirada, esperando verla pasar sobre dos ruedas.

    Pero aquello que la llevó a la gloria también terminó por apartarla de las pistas. Durante una competencia, sin haber calentado lo suficiente los neumáticos, perdió la tracción en plena salida. El vehículo bajó violentamente el morro y se estrelló de costado contra una pared a más de 100 km/h. El accidente la dejó gravemente herida y comenzó una larga recuperación que puso fin, demasiado pronto, a su carrera.

    Al salir del hospital, Belial buscó refugio en lo poco que le quedaba: su caballo y su hermano, quien conocía mejor que nadie el miedo que ahora la acompañaba, pero también sabía que su amor por los motores seguía intacto. Sin decir demasiado, comenzó a construir algo para ella.

    Pasó el tiempo hasta que finalmente le entregó una BF400. Belial volvió a sentir aquella chispa que creía perdida. La ligereza de la moto, el rugido del motor y la facilidad con la que podía levantar la rueda delantera le recordaron sus años de gloria. Por primera vez desde el accidente, volvió a sonreír al acelerar.


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