++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Nadie ha respondido aún
Una ruta 4x4 lejos del asfalto.
Esta vez decidimos cambiar las calles de Los Santos por los caminos de terracería, las montañas y esos terrenos donde difícilmente se aventura cualquier vehículo.
Organizamos una ruta 4x4 en la que participaron varios de nuestros integrantes, llevando camionetas todoterreno, algunas bastante modificadas, y un par de camiones 4x4 preparados para enfrentarse a los terrenos más complicados. Desde el principio sabíamos que no sería un recorrido precisamente tranquilo: pendientes pronunciadas, caminos estrechos, piedras, lodo y zonas donde cualquier descuido podía dejarnos atascados en medio de la nada.
Como es costumbre entre nosotros, no salimos sin estar preparados. Cada vehículo llevaba lo necesario para cualquier imprevisto: herramientas, equipo de recuperación, suministros, botiquines y medios de comunicación. Tampoco dejamos de lado nuestra seguridad personal, pues sabemos que alejarnos de la ciudad implica mantener los ojos abiertos y estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor. La intención era disfrutar del recorrido, pero sin confiarnos demasiado.
Durante el trayecto hubo de todo un poco. Camionetas que apenas conseguían superar ciertas pendientes, motores rugiendo mientras atravesábamos terrenos irregulares y más de uno que terminó necesitando ayuda para salir de algún tramo complicado. Entre bromas, indicaciones por radio y alguna que otra parada para revisar los vehículos, fuimos avanzando juntos, procurando que nadie se quedara atrás.
Lo interesante de estas salidas es que, incluso lejos de nuestros asuntos habituales, se nota la confianza que hemos construido. Cuando uno tenía dificultades, los demás se detenían. Cuando el camino se complicaba, buscábamos la manera de continuar. Aquí nadie se queda tirado a mitad de la ruta, y mucho menos cuando salimos todos juntos.
Al caer la tarde, encontramos un buen lugar para detener los motores, descansar un poco y disfrutar del paisaje. Entre conversaciones, risas y anécdotas del recorrido, aprovechamos para pasar tiempo como compañeros, sin las presiones que normalmente nos acompañan dentro de la ciudad.
Regresamos con las camionetas cubiertas de polvo y lodo, algunas cuantas historias nuevas y la satisfacción de haber compartido otra experiencia juntos.
Porque una organización no solamente se construye en los momentos difíciles. También se fortalece en esos caminos donde lo único que importa es disfrutar del trayecto y saber quiénes van a tu lado.