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El barrio siempre ha sido nuestro, pero con el tiempo algunos rincones quedaron en el olvido. Eso cambia desde hoy. Hemos tomado una nueva propiedad sobre Forum Drive, del lado de Strawberry, justo al lado de la casa del tío Franklin.
Un punto clave, con historia, y ahora nuevamente con presencia de las familias.
Desde que pusimos pie en el lugar, la vibra se sintió diferente. Los callejones volvieron a llenarse de pasos familiares, las paredes ya llevan nuestra firma con graffiti fresco, y la música suena fuerte como en los viejos tiempos.
No ha pasado mucho y ya empezamos a hacer notar nuestra presencia, incluso dejando en claro a ciertos despistados quién manda en estas calles.
No es algo personal, es la historia del barrio. Las familias y los Ballas han estado en lados opuestos desde siempre, y esta nueva etapa no es la excepción.
En los últimos días, los roces con ellos han sido inevitables. Hemos tenido algunos choques en los que volaron golpes, se usaron navajas y, en ciertos casos, hasta se escucharon disparos.
Pero esto no se trata solo de violencia, sino de continuar con el legado. Forum Drive nos pertenece, y no vamos a dejar que nadie nos saque de lo que es nuestro. Las familias están más unidas que nunca, listas para lo que venga.
[Estamos buscando revivir el rol de pandillero y devolverle al barrio el espíritu de los viejos tiempos. Si tienes actitud y ganas de formar parte de esta familia, eres bienvenido.] Mi Discord: mckenziehub Discord Families: https://discord.gg/kV5MXjwgdW
El 26 de diciembre de 2007, en un pequeño y humilde barrio de México, nació Ryan Mckenzie. De ascendencia afroamericana, Ryan creció rodeado de carencias pero también de amor familiar. Su padre, un hombre bondadoso y trabajador, siempre hizo lo posible por sacar adelante a su familia, mientras que su madre lidiaba con las dificultades del hogar. En este entorno también creció Leroy, el hermanastro de Ryan, quien era hijo de su madre con otro hombre que los había abandonado. Sin embargo, para el padre de Ryan, Leroy era un hijo más, y lo crió con el mismo amor y dedicación.
Todo cambió cuando Ryan tenía apenas ocho años. La muerte de su padre dejó a la familia destrozada, y poco tiempo después, su madre los abandonó a su suerte. En un abrir y cerrar de ojos, Ryan y Leroy se encontraron solos en un mundo que parecía no tener lugar para ellos. Sin otra opción, los dos hermanos decidieron tomar las riendas de su destino y dejar atrás el barrio precario que los había visto crecer.
Impulsados por la esperanza de una vida mejor, Ryan y Leroy emprendieron un viaje peligroso y lleno de incertidumbre. Cruzaron la frontera mexicana de manera ilegal, enfrentando obstáculos que pocos podrían superar a tan corta edad. Finalmente, llegaron a Los Santos, donde buscarían construir una nueva vida. Ryan tenía solo 16 años en ese momento, pero ya había aprendido que la supervivencia requería astucia, determinación y, sobre todo, una red de aliados.
En las calles de Chamberlain, Ryan comenzó a moverse con destreza, acumulando contactos y realizando pequeños negocios para poder comer día a día. Leroy, fiel a la memoria del hombre que lo había criado como a un hijo, decidió adoptar el apellido Mckenzie, sellando así el vínculo fraternal que los unía más allá de la sangre.
Con el tiempo, Ryan se convirtió en un joven resiliente y decidido, moldeado por las dificultades que enfrentó desde temprana edad. Chamberlain se transformó en su hogar y en el escenario donde comenzaría a escribir su propia historia. Una historia de lucha, lealtad y la incansable búsqueda de un futuro mejor.
Con el paso de los días, los hermanos fueron dejando atrás el conflicto inicial y centraron su atención en el crecimiento de los AMERICAN BROTHERS, retomando sus negocios y conociendo a nuevos aliados en el norte. En una de esas jornadas, el Flaco y Nate decidieron explorar la comuna de Paleto en busca de territorios potenciales, evaluando opciones antes de establecerse definitivamente en Sandy Shores. La visita parecía tranquila, pero al salir, un grupo de sureños apareció de la nada, rodeándolos y apuntándoles con armas.
Flaco: "¡Déjenlo a mi hermano, déjenlo a mi hermano!"
Después de un tenso intercambio de miradas, los pandilleros accedieron y liberaron a Nate. Aprovechando la oportunidad, Nate se mantuvo a una distancia prudente y comenzó a seguir al vehículo de los secuestradores, decidido a rescatar al Flaco. Sin embargo, su plan se complicó cuando un coche con dos pandilleros lo avistó y comenzó a perseguirlo. La persecución lo llevó hasta el hospital, donde finalmente se vio acorralado.
Sujeto 1: "Salís de acá adentro y te voy a curtir a palos, ¿me escuchaste, bolud@?"
Nate: "Loco, no me quiero meter en problemas, yo no hice nada."
Pero Nate tenía muy claro que, para ser aceptados en el norte, debían dejar atrás los conflictos innecesarios y la vida alborotada del otro lado de la montaña. Por eso, decidió evitar el enfrentamiento directo y escapó de la situación. Sin embargo, su intento de mantenerse bajo perfil se desmoronó cuando se cruzó nuevamente con el vehículo de los dos pandilleros en un solitario camino del desierto de Grand Senora.
Sin pensarlo dos veces, Nate desenfundó la pistola que llevaba en la cintura. En un rápido y violento intercambio de disparos, logró abatir a ambos hombres, poniendo fin a la amenaza que lo perseguía.
Después de la balacera y tras librarse de la amenaza, el teléfono de Nate comenzó a sonar. Era el Flaco. Nate contestó rápidamente, ansioso por saber si su hermano estaba bien.
Flaco: “Nate… estoy bien, hermano. Logré salir de esta, aunque casi no la cuento.”
Nate: “¿Dónde estás? ¿Te hicieron algo?”
Flaco: “No, no. Solo un par de golpes, nada grave. Nos debemos una charla.”
Nate: “Decime dónde estás y te paso a buscar.”
Ambos cortaron la llamada y se dirigieron a una ubicación segura en las afueras de Sandy Shores. Al reencontrarse, el Flaco le explicó la razón detrás del secuestro. Al parecer, durante una charla casual en el American Bar, había mencionado el nombre de un cabecilla del norte. Sin ser consciente del peso de sus palabras, ese comentario desató el enojo de los sureños, quienes decidieron secuestrarlo y darle una lección.
Flaco: “No pensé que algo tan chico los pondría así. No es como si hubiera revelado secretos ni nada, pero ya sabés cómo son estos tipos… al mínimo comentario, te buscan para apretarte.”
Nate: “Los sureños no perdonan ni lo más mínimo, parece.”
Ambos sabían que el norte no sería fácil y que tendrían que moverse con más cautela para evitar nuevos conflictos. Había sido una advertencia, y ahora los AMERICAN BROTHERS tenían claro que sus movimientos y palabras serían observados de cerca.
Este evento fue una clara señal para los AMERICAN BROTHERS de que el norte no era territorio fácil. Aunque intentaran mantener la calma y los negocios, sabían que siempre habría sombras del pasado que los pondrían a prueba.
Se alejaron de cualquier lugar o persona que pudiera seguir generando conflictos. Con el paso de los días, los hermanos recibieron la oportunidad de adquirir su primera propiedad en Sandy Shores, que se convertiría en la sede oficial de los AMERICAN BROTHERS.
Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que los sureños descubrieran su ubicación. Pero antes de contar cómo sucedió todo, es importante adentrarse en los detalles de la trampa que les tendieron a los hermanos Mckenzie.
Una tarde, mientras Nate paseaba por el pueblo, un hombre lo detuvo para preguntarle si conocía a alguien llamado "Flaco." Nate pensó que su hermano empezaba a hacerse conocido en el norte y que tal vez querían proponerle algún negocio. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que las intenciones eran otras: los estaban investigando.
Intercambiaron números, y durante varios días el desconocido insistió en encontrarse para hablar de negocios. Finalmente, lograron coordinar una reunión, pero cuando llegó el momento, el Flaco estaba ocupado y le sugirió a Nate que recibiera al sujeto en su casa, confiando en que no habría problemas. Para sorpresa de Nate, el hombre rechazó la invitación y envió una ubicación diferente. Esto generó cierta desconfianza en los hermanos. Ante la duda, el Flaco decidió llamar al sujeto y le propuso que se reunieran en la puerta de la casa de los Mckenzie para luego llevarlo a otro lugar donde pudieran conversar con mayor privacidad. Extrañamente, el hombre aceptó la propuesta, pero nunca llegó.
En su lugar, aparecieron varios pandilleros, sorprendiendo a Nate y a Nicolas, quienes esperaban afuera. Los pandilleros los apuntaron con armas, los separaron y los subieron a distintos vehículos. La emboscada había comenzado.
En medio del caos, Nate perdió el conocimiento. Al despertar, se encontraba solo en una carretera, sin heridas graves y con la oportunidad de escapar. Logró regresar y contarle todo al Flaco, quien lo recibió con alivio pero también con preocupación. Sin embargo, las noticias sobre Nicolas no serían alentadoras: había terminado hospitalizado, con heridas por todo el cuerpo y sin recordar absolutamente nada de lo ocurrido.
La experiencia dejó una marca profunda en los AMERICAN BROTHERS, quienes comprendieron que el norte sería implacable y que sus pasos estarían constantemente vigilados.
Un día, mientras caminaba por Forum Drive, Ryan conoció a una joven llamada Kira. Ella, conmovida por su historia, decidió darle una mano en las calles. Kira lo introdujo a un negocio interesante: defender territorios peleando con armas blancas y marcando las paredes con graffitis para reclamar el espacio. Esta experiencia no solo le dio una fuente de ingresos, sino también una lección sobre cómo sobrevivir y prosperar en un mundo hostil.
Con el tiempo, Ryan se distanció de este grupo y emprendió un nuevo camino. Se unió a la Blood Hood Union, una pandilla que representaba el color rojo y que le ofreció un sentido de pertenencia. Gracias a su esfuerzo y lealtad, Ryan se ganó rápidamente el respeto de sus compañeros y alcanzó un rango importante dentro de la organización. Sin embargo, por razones externas, los Bloods terminaron disolviéndose.
Ryan pasó un tiempo solo, reflexionando sobre su futuro, hasta que decidió iniciar su propio proyecto junto a su tío Jhon Mckenzie, un hombre que llevaba muchos años viviendo en Los Santos y que les había dado una mano tanto a él como a Leroy cuando llegaron. Así nació su nueva organización: Families. Ubicados en Forum Drive, en el corazón de Chamberlain Hills, los Families representan el color verde y se dedican a actividades como la venta de drogas, armas y cargadores. Además, realizan robos estratégicos a "ricachones" fuera del barrio, manteniendo siempre el respeto por su comunidad.
Hoy en día, el proyecto de Ryan sigue en desarrollo, y con su determinación y liderazgo, busca dejar una huella imborrable en las calles de Los Santos.