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El camino de The Lost no siempre estuvo lleno de gloria. Poco a poco, las traiciones, las mentiras y los resentimientos comenzaron a corroer la hermandad que alguna vez fue sólida como el acero. Algunos se alejaron sin mirar atrás, otros perdieron la fe, y lo que en su momento fue un refugio de motoristas se fue debilitando hasta quedar en un punto crítico.
Giussepe Zannotti, “El Anciano”, hizo lo posible por mantener vivo el club, pero hasta los más duros saben que hay batallas que no se ganan con los puños ni con la voluntad. Tras un paso breve por los Desert Bastards, recibió una noticia que selló su destino: debía saldar viejas cuentas con la mafia italiana en su ciudad natal.
Era un peso que no podía esquivar, una deuda de sangre y honor. Y con ello, Zannotti entendió que debía dejarlo todo atrás: The Lost, sus hermanos, su familia, su parche. La decisión fue dura, quizá la más difícil de su vida, pero eligió desaparecer.
Aun así, Giussepe sabía que no podía dejar que el esfuerzo de tantos años muriera con él. Tenía que confiar en alguien para mantener vivo el nombre de The Lost. Ese alguien fue León Vergara, un viejo conocido. No eran amigos cercanos, pero la historia y la experiencia de León lo convertían en el indicado.
Una mañana, sobre la mesa del club, los miembros encontraron un sobre dirigido a Vergara. Dentro, Giussepe dejaba todo en sus manos: la responsabilidad, el peso y el honor de continuar el camino.
No hubo despedidas, no hubo palabras. Solo una carta y un legado. Desde ese día, la historia de The Lost ya no pertenecía a Giussepe, sino a León, y con él, el renacer del club quedaba escrito en la carretera.
Escenario: Bar del sur, Sons of Silence
Las bisagras oxidadas del bar rechinan cuando Giussepe Zannotti empuja la puerta. El silencio lo envuelve. No hay música, no hay risas ni el choque de vasos. Solo polvo, olor a alcohol rancio y mesas cubiertas de manchas pegajosas.
Se detiene en medio del salón, sus botas resuenan contra la madera. A sus sesenta años, acostumbrado al ruido de motores y disparos, ese vacío casi lo sacude más que cualquier balazo. Mira a su alrededor: botellas vacías tiradas por el suelo, colillas de cigarro esparcidas como recuerdos de noches mejores. Suspira.
Con calma, se dirige a la barra. Encuentra un trapo arrugado en una esquina, lo empapa en un balde con agua turbia y comienza a limpiar. Sus manos, endurecidas por décadas de carreteras y guerras personales, se mueven lentas pero firmes. Cada pasada sobre la madera es un acto de paciencia, un recordatorio de que el respeto no se compra ni se hereda: se gana, siempre.
El viejo cuerpo cruje al agacharse para recoger vidrios rotos, pero su espíritu no se doblega. Mientras ordena botellas y barre el suelo, sus pensamientos lo acompañan:
"Toda una vida rodando, combatiendo, sobreviviendo… y aquí estoy, de nuevo en el inicio. Prospect. Sin títulos, sin corona. Solo un hombre frente al camino. Y me gusta."
La barra empieza a relucir, el suelo pierde su mugre, el aire se siente menos pesado. Afuera, la noche cubre el sur con su manto oscuro, pero dentro del bar brilla algo distinto: la voluntad de un hombre que, aun con los años a cuestas, no se rinde.
Giussepe se apoya un momento en la barra recién limpiada, se seca el sudor de la frente y sonríe. En el silencio, su voz ronca rompe el aire:
—Se empieza de nuevo… y aún tengo mucho por demostrar.
El eco de sus palabras se pierde en el vacío, pero él sabe que pronto, muy pronto, ese eco encontrará respuesta.
Pasteldechoclo
Giussepe Zannotti, decidido a recuperar su lugar en este mundo, entendió una verdad simple: si quieres estar entre los grandes, debes rodearte de los mejores. Sin perder tiempo, puso su mirada en los barrios bajos, donde reinan los verdaderos maestros de la calle: los que mueven droga, armas y respeto.
Tras indagar, el nombre que más resonaba en esas calles era claro: los Families, la pandilla más poderosa del lugar. Con eso en mente, Zannotti redactó una carta. Pocas palabras, mucho peso. Solo Dios y el destino saben a dónde lo llevará esa decisión.
ACTUALIZACIÓN 2
Las pruebas físicas
El día Sábado Nicco se presenta en el lugar previamente establecido aproximadamente 30 minutos antes , habían varios futuros compañeros en el lugar los cuales junto a Nicco estaban bastante emocionados y preparados , Nicco llegó al lugar y se presento cordialmente con todos y comenzaron a charlar , logro congeniar bastante con su compañero Liam Mccall , a la hora de inicio empiezan a escuchar sirenas acercándose al lugar , eran aproximadamente 15 unidades del departamento desde Quads hasta camiones blindados , todo el aire se volvio tenso por la cantidad de unidades que se veian , Nicco por un segundo dudo de sus capacidades pero rápidamente recapacitó recordando todo su camino para este momento , se bajaron varios Ranger y FTO para explicar como seria todo , hicieron a todos los aspirantes hacer una fila y empezaron con una inspección física y con ayuda de una unidad K-9 la inspeccion de drogas y pólvora , luego de la misma se ordenó a los aspirantes a arrendar una bicicleta y comenzar con las pruebas físicas , luego de arrendar las mismas se les hizo hacer una fila la cual a visión de Nicco salio desastroso , se les llevo a la playa y les hicieron una charla inicial, les exigieron colocarse los gorros de un color segun el equipo asignado , cuando dijieron esto Nicco se estremeció por una simple razón, habia olvidado sus gorros , luego de pasar verguenza se les ordeno dirigirse a la zona de leñadores para hacer su actividad eliminatoria ... Continuará.