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  • RE: THE MOSTOLES

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

    Entre Negocios y el Barrio: The Mostoles pospone su golpe

    Después de días de tensión y preparativos, el golpe a la tienda Pucci tuvo que aplazarse. Todo empezó en una reunión inesperada con unos viejos conocidos mafiosos con los que no había contacto desde hacía meses. La cita se dio en una casa discreta, lejos de miradas curiosas. Al principio la desconfianza estaba presente: nadie sabía si la relación seguiría en pie. Pero tras la charla, y un porro que se le ofreció a uno de ellos, la cosa fluyó mejor. El tipo sonrió, lo disfrutó, y al final nos abrieron la puerta a su negocio: aceptaron compartir un listado de precios y armas de su stock. El ambiente se relajó y ambos lados quedaron satisfechos, sellando una nueva etapa de cooperación.

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    Unos días después se organizó un evento comunitario en South Central, algo que The Móstoles venía preparando desde hacía tiempo. La idea era clara: enseñar al barrio quiénes somos, no solo como pandilleros, sino como parte de la comunidad. Se montaron carreras de bicis, trucos con la BMX y una barbacoa que regalaba comida y bebida a cualquiera que se acercara. Los lowriders fueron los protagonistas: saltaban una y otra vez con la suspensión al máximo, levantando aplausos cada vez que alcanzaban más altura. Entre la multitud se dejaron ver unos japoneses conocidos como Senketsu, que vinieron a observar y hasta aplaudieron el espectáculo. Fue un día de unidad, de ruido y de respeto ganado en la calle.

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    Sin embargo, la buena racha se quebró pronto. En los días posteriores, un grupo de los nuestros cayó preso: Liam Browns, Alexander Kendrick, Jason Balanta, Duncan Beckett, Joselito Anderson y Gregorio Schmidt. Todo ocurrió tras una redada encubierta en un taller donde se estaban guardando varias piezas robadas de coches y algunas armas sin registrar. La policía llevaba semanas siguiéndoles y aprovechó un descuido para reventar la puerta y arrestarlos. Aunque ninguno soltó palabra, los cargos fueron serios: posesión ilegal de armas, asociación para delinquir y sospechas de tráfico de piezas de vehículos.

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    Con parte del equipo tras las rejas y la presión en aumento, la decisión fue clara: el robo a la tienda Pucci debía posponerse. No era el momento de arriesgarlo todo con tanta atención encima y sin contar con todos los hombres de confianza en la calle. Ahora, la prioridad es reorganizarse, mantener el contacto con esos viejos mafiosos y esperar el momento justo para volver a mover ficha.

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

    Burro Nights: la visita de los moteros en el hood

    La idea nació de forma sencilla: los chicos querían relajarse antes del gran golpe, y alguien propuso montar algo en el parking del Burro. No había lujos, solo lo que se podía conseguir rápido: un par de sofás viejos arrastrados desde una casa, una mesa de póker con botellas de cerveza encima y una barbacoa soltando humo. La música retumbaba en el aire y el ambiente se calentó rápido entre risas, partidas de cartas y humo flotando alrededor.

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    La fiesta siguió un buen rato, como un respiro antes de lo que se venía. Fue entonces cuando Liam Browns, entre risas y tragos, sacó el teléfono y marcó a un viejo contacto suyo del motorclub. No tardó en cerrar la llamada, diciendo que vendrían a vernos.

    El grupo apagó la barbacoa y recogió lo justo. Dejaron atrás el Burro y se movieron al Hood, esperando la llegada de las motos. No pasaron demasiados minutos hasta que apareció Canna, rodando desde el Yellow Jack. Bajo de la moto y les invitamos a entrar a la casa.

    Nada mas entrar la mirada la clavó en Oliver, ya que eran viejos conocidos del pasado y estuvieron trabajando juntos. Estuvimos hablando y ambos teníamos cosas que ofrecer. Pero nosotros buscábamos esos grandes cargamentos norteños de los que tanto hablan. Cargadores, drogas, armas, todo nos interesaba... Nos dijeron que en un futuro nos podrían preparar cargamentos, esperemos que sea pronto y podamos avanzar con nuestros negocios.

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

    Sombras en el Negocio

    Todo empezó con la vuelta de los viejos conocidos al barrio. Tras aquella primera reunión, se les mostró algo que pocos habían visto: un almacén oculto en una esquina de Davis, con una fachada vieja y descuidada que engañaba a cualquiera. Por fuera parecía abandonado, pero al abrir sus grandes puertas de hierro, la sorpresa fue inmediata.

    Dentro se escondía un espacio enorme de tres plantas, diseñado especialmente para las peleas clandestinas. Los viejos conocidos quedaron impresionados: había gradas improvisadas, una zona VIP con sofás y un bar bien surtido, una sala de estar, mesas para apostar y hasta blackjack. El sitio estaba listo para mover dinero grande, un verdadero imperio oculto en medio del barrio.

    Después de recorrer cada rincón, se les mostró lo más privado: una habitación secreta en el último piso. Allí crecían plantas de marihuana bajo luces artificiales, junto a todo el proceso para enrollar blunts de calidad. Los mafiosos observaron en silencio, algunos sonrieron al ver la producción limpia y organizada.

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    Antes de movernos al encuentro, nos ajuntamos todos dentro de la casa del hood. Entre humo, tragos y risas, se habló de lo que se iba a hacer. Afuera, los callejones y las calles ya estaban vigilados por gente del barrio, atentos a cualquier movimiento extraño. Una vez el plan estuvo claro, salimos en caravana rumbo al punto acordado.

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    El encuentro pactado se llevó a cabo en la zona acordada, donde los viejos conocidos estaban presentes, los mismos con los que ya se había tratado antes. Sin embargo, esta vez había alguien más: detrás de ellos apareció una figura enmascarada, con un cambiador de voz que distorsionaba cada palabra. No se presentó, no se quitó la máscara y tampoco explicó quién era.

    El hombre enmascarado empezó a hacer muchas preguntas: qué queríamos, qué ofrecíamos, qué podíamos mover. No era una charla cualquiera, sonaba más a una prueba. Kareem Rothwell y Oliver Reece tomaron el papel principal en la negociación, mientras el resto del grupo se mantenía en alerta. Los viejos conocidos no interfirieron demasiado, como si supieran que ese hombre tenía la última palabra.

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    Finalmente, todo salió bien. El armamento fue mostrado: rifles, pistolas y municiones, todo en cajas metálicas. A cambio, se entregaron los bolsos con el dinero. Como gesto extra, Liam Browns le ofreció al enmascarado una bolsa con un par de drogas, unos blunts y jeringas de fentanilo. El hombre la aceptó sin decir nada, siempre con la máscara puesta.

    El trato se cerró, pero la duda quedó en el aire: ¿quién era ese hombre? Los viejos conocidos no dieron explicación y tampoco se atrevió nadie a preguntar demasiado. Lo único claro era que, aunque el negocio había salido bien, estábamos tratando con alguien que jugaba en otra liga, alguien que prefirió mantenerse en las sombras.

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

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  • RE: THE MOSTOLES

    El plan de los bolsos: Mostoles apunta a Pucci

    Era una noche calurosa en Davis y todos estaban tirados en la sala de la casa del barrio. El suelo estaba lleno de colillas y botellas vacías, y en la mesa se amontonaban celulares viejos, un par de guantes y un destornillador. La televisión sonaba de fondo, pero nadie le prestaba atención.

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    La idea era clara: dar un robo rápido en Pucci y salir con los bolsos más caros. El plan no se hablaba con mapas ni dibujos, sino con lo que cada uno recordaba de haber pasado frente a la tienda. Uno mencionaba dónde solían parquear los guardias, otro comentaba que las cámaras solo cubrían la entrada principal y alguien más aseguraba que por la parte trasera casi nunca había movimiento.

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    Todo se resumía a hacerlo short and clean. Un carro robado para la entrada, dos encargados de reventar la vitrina y llenar bolsas negras con lo que encontraran de marca, y otro esperando al volante con el motor encendido. Nada de quedarse más de un par de minutos, porque en esa zona la policía solía caer rápido.

    En la sala nadie sonreía. Sabían que el negocio era serio: si salía bien, podían revender esos bolsos en la calle y sacar mucho cash. Si salía mal, la ley podía llegar antes de que siquiera pusieran un pie fuera de la tienda. En el aire se sentía esa mezcla de nervios y ambición que solo se respira antes de un robo grande.

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

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Últimos posts de unknown._

  • RE: Kareem Rothwell

    Viejas calles, nuevos colores

    Antes de que The Mostoles terminara apagándose poco a poco, Kareem llegó a coincidir varias veces con un viejo conocido de la calle: Jhayco Drayven. No eran mejores amigos ni nada parecido, pero sí había respeto mutuo. Ambos crecieron viendo las mismas esquinas de Davis, los mismos problemas y la misma violencia que consume a muchos jóvenes del sur de Los Santos. Jhayco era conocido por moverse tranquilo, hablar poco y mantenerse firme con su gente, algo que Kareem siempre respetó.

    Con el tiempo, Jhayco empezó a separarse del ambiente de The Mostoles y terminó relacionándose con los Whildout Wheelie BoyZ. Mientras varios tomaban caminos distintos o desaparecían de la calle, él logró mantenerse activo dentro de ese círculo, moviéndose entre carreras ilegales, reuniones nocturnas y trabajos pequeños relacionados con la organización.

    Cuando Kareem desapareció durante varios meses, perdió prácticamente todo contacto con la mayoría de personas de Davis. Al regresar a Los Santos esperaba encontrar a algunos de los viejos rostros de The Mostoles, pero la realidad fue otra. Muchos ya no estaban, otros habían cambiado de vida y algunos simplemente dejaron de responder llamadas. Entre todo eso, una de las pocas caras conocidas que volvió a encontrar fue la de Jhayco.

    El reencuentro no fue algo de película ni grandes discursos. Se cruzaron una noche cerca de una gasolinera donde varios miembros de los Wheelie BoyZ solían reunirse con motos y coches. Hablaron un rato, se pusieron al día y Jhayco entendió rápido la situación de Kareem: estaba prácticamente solo otra vez, sin estructura y sin intención de volver a levantar algo que ya había muerto.

    Fue Jhayco quien le ofreció empezar a moverse con ellos. No como alguien importante ni como un veterano intocable, sino como cualquier otro más que quería volver a hacerse un espacio en la calle. Kareem aceptó entendiendo que el respeto viejo no regalaba posiciones nuevas. Dentro de los Wheelie BoyZ empezó desde abajo, acompañando movimientos, haciendo recados, dando presencia en reuniones y demostrando poco a poco que todavía sabía cómo manejarse sin llamar demasiado la atención.

    Aunque algunos conocían su pasado en The Mostoles, para muchos dentro de la Wheelie BoyZ solo era otro tipo más intentando volver a estabilizarse en la ciudad. Y Kareem nunca tuvo problema con eso. Después de todo lo vivido, ya no buscaba fama ni ser el centro de nada. Prefería mantenerse en segundo plano, trabajar callado y ganarse las cosas poco a poco.

    Con los meses terminó adaptándose a la nueva rutina. Las motos, las reuniones en parkings, las noches largas por Los Santos y la mentalidad más desorganizada pero unida de los Wheelie BoyZ le recordaron en parte a los primeros años de barrio que vivió con The Mostoles. No era lo mismo, y él lo sabía, pero al menos volvió a sentir que pertenecía a algún lugar.

    A día de hoy, Kareem sigue cargando el peso de todo lo que vivió en Davis. Todavía conserva tatuajes, recuerdos y nombres que jamás piensa borrar, pero entiende que las calles siguen avanzando aunque uno se quede atrapado en el pasado. Por eso decidió seguir adelante junto a la gente que todavía le abrió una puerta cuando regresó a la ciudad sin nada más que su nombre y su reputación vieja.

    publicado en Biografías de Personajes
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  • RE: THE MOSTOLES

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

    Sombras en el Negocio

    Todo empezó con la vuelta de los viejos conocidos al barrio. Tras aquella primera reunión, se les mostró algo que pocos habían visto: un almacén oculto en una esquina de Davis, con una fachada vieja y descuidada que engañaba a cualquiera. Por fuera parecía abandonado, pero al abrir sus grandes puertas de hierro, la sorpresa fue inmediata.

    Dentro se escondía un espacio enorme de tres plantas, diseñado especialmente para las peleas clandestinas. Los viejos conocidos quedaron impresionados: había gradas improvisadas, una zona VIP con sofás y un bar bien surtido, una sala de estar, mesas para apostar y hasta blackjack. El sitio estaba listo para mover dinero grande, un verdadero imperio oculto en medio del barrio.

    Después de recorrer cada rincón, se les mostró lo más privado: una habitación secreta en el último piso. Allí crecían plantas de marihuana bajo luces artificiales, junto a todo el proceso para enrollar blunts de calidad. Los mafiosos observaron en silencio, algunos sonrieron al ver la producción limpia y organizada.

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    Antes de movernos al encuentro, nos ajuntamos todos dentro de la casa del hood. Entre humo, tragos y risas, se habló de lo que se iba a hacer. Afuera, los callejones y las calles ya estaban vigilados por gente del barrio, atentos a cualquier movimiento extraño. Una vez el plan estuvo claro, salimos en caravana rumbo al punto acordado.

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    El encuentro pactado se llevó a cabo en la zona acordada, donde los viejos conocidos estaban presentes, los mismos con los que ya se había tratado antes. Sin embargo, esta vez había alguien más: detrás de ellos apareció una figura enmascarada, con un cambiador de voz que distorsionaba cada palabra. No se presentó, no se quitó la máscara y tampoco explicó quién era.

    El hombre enmascarado empezó a hacer muchas preguntas: qué queríamos, qué ofrecíamos, qué podíamos mover. No era una charla cualquiera, sonaba más a una prueba. Kareem Rothwell y Oliver Reece tomaron el papel principal en la negociación, mientras el resto del grupo se mantenía en alerta. Los viejos conocidos no interfirieron demasiado, como si supieran que ese hombre tenía la última palabra.

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    Finalmente, todo salió bien. El armamento fue mostrado: rifles, pistolas y municiones, todo en cajas metálicas. A cambio, se entregaron los bolsos con el dinero. Como gesto extra, Liam Browns le ofreció al enmascarado una bolsa con un par de drogas, unos blunts y jeringas de fentanilo. El hombre la aceptó sin decir nada, siempre con la máscara puesta.

    El trato se cerró, pero la duda quedó en el aire: ¿quién era ese hombre? Los viejos conocidos no dieron explicación y tampoco se atrevió nadie a preguntar demasiado. Lo único claro era que, aunque el negocio había salido bien, estábamos tratando con alguien que jugaba en otra liga, alguien que prefirió mantenerse en las sombras.

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    publicado en Organizaciones Ilegales (OOC)
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  • RE: THE MOSTOLES

    Entre Negocios y el Barrio: The Mostoles pospone su golpe

    Después de días de tensión y preparativos, el golpe a la tienda Pucci tuvo que aplazarse. Todo empezó en una reunión inesperada con unos viejos conocidos mafiosos con los que no había contacto desde hacía meses. La cita se dio en una casa discreta, lejos de miradas curiosas. Al principio la desconfianza estaba presente: nadie sabía si la relación seguiría en pie. Pero tras la charla, y un porro que se le ofreció a uno de ellos, la cosa fluyó mejor. El tipo sonrió, lo disfrutó, y al final nos abrieron la puerta a su negocio: aceptaron compartir un listado de precios y armas de su stock. El ambiente se relajó y ambos lados quedaron satisfechos, sellando una nueva etapa de cooperación.

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    Unos días después se organizó un evento comunitario en South Central, algo que The Móstoles venía preparando desde hacía tiempo. La idea era clara: enseñar al barrio quiénes somos, no solo como pandilleros, sino como parte de la comunidad. Se montaron carreras de bicis, trucos con la BMX y una barbacoa que regalaba comida y bebida a cualquiera que se acercara. Los lowriders fueron los protagonistas: saltaban una y otra vez con la suspensión al máximo, levantando aplausos cada vez que alcanzaban más altura. Entre la multitud se dejaron ver unos japoneses conocidos como Senketsu, que vinieron a observar y hasta aplaudieron el espectáculo. Fue un día de unidad, de ruido y de respeto ganado en la calle.

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    Sin embargo, la buena racha se quebró pronto. En los días posteriores, un grupo de los nuestros cayó preso: Liam Browns, Alexander Kendrick, Jason Balanta, Duncan Beckett, Joselito Anderson y Gregorio Schmidt. Todo ocurrió tras una redada encubierta en un taller donde se estaban guardando varias piezas robadas de coches y algunas armas sin registrar. La policía llevaba semanas siguiéndoles y aprovechó un descuido para reventar la puerta y arrestarlos. Aunque ninguno soltó palabra, los cargos fueron serios: posesión ilegal de armas, asociación para delinquir y sospechas de tráfico de piezas de vehículos.

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    Con parte del equipo tras las rejas y la presión en aumento, la decisión fue clara: el robo a la tienda Pucci debía posponerse. No era el momento de arriesgarlo todo con tanta atención encima y sin contar con todos los hombres de confianza en la calle. Ahora, la prioridad es reorganizarse, mantener el contacto con esos viejos mafiosos y esperar el momento justo para volver a mover ficha.

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  • RE: THE MOSTOLES

    Burro Nights: la visita de los moteros en el hood

    La idea nació de forma sencilla: los chicos querían relajarse antes del gran golpe, y alguien propuso montar algo en el parking del Burro. No había lujos, solo lo que se podía conseguir rápido: un par de sofás viejos arrastrados desde una casa, una mesa de póker con botellas de cerveza encima y una barbacoa soltando humo. La música retumbaba en el aire y el ambiente se calentó rápido entre risas, partidas de cartas y humo flotando alrededor.

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    La fiesta siguió un buen rato, como un respiro antes de lo que se venía. Fue entonces cuando Liam Browns, entre risas y tragos, sacó el teléfono y marcó a un viejo contacto suyo del motorclub. No tardó en cerrar la llamada, diciendo que vendrían a vernos.

    El grupo apagó la barbacoa y recogió lo justo. Dejaron atrás el Burro y se movieron al Hood, esperando la llegada de las motos. No pasaron demasiados minutos hasta que apareció Canna, rodando desde el Yellow Jack. Bajo de la moto y les invitamos a entrar a la casa.

    Nada mas entrar la mirada la clavó en Oliver, ya que eran viejos conocidos del pasado y estuvieron trabajando juntos. Estuvimos hablando y ambos teníamos cosas que ofrecer. Pero nosotros buscábamos esos grandes cargamentos norteños de los que tanto hablan. Cargadores, drogas, armas, todo nos interesaba... Nos dijeron que en un futuro nos podrían preparar cargamentos, esperemos que sea pronto y podamos avanzar con nuestros negocios.

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  • RE: THE MOSTOLES

    El plan de los bolsos: Mostoles apunta a Pucci

    Era una noche calurosa en Davis y todos estaban tirados en la sala de la casa del barrio. El suelo estaba lleno de colillas y botellas vacías, y en la mesa se amontonaban celulares viejos, un par de guantes y un destornillador. La televisión sonaba de fondo, pero nadie le prestaba atención.

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    La idea era clara: dar un robo rápido en Pucci y salir con los bolsos más caros. El plan no se hablaba con mapas ni dibujos, sino con lo que cada uno recordaba de haber pasado frente a la tienda. Uno mencionaba dónde solían parquear los guardias, otro comentaba que las cámaras solo cubrían la entrada principal y alguien más aseguraba que por la parte trasera casi nunca había movimiento.

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    Todo se resumía a hacerlo short and clean. Un carro robado para la entrada, dos encargados de reventar la vitrina y llenar bolsas negras con lo que encontraran de marca, y otro esperando al volante con el motor encendido. Nada de quedarse más de un par de minutos, porque en esa zona la policía solía caer rápido.

    En la sala nadie sonreía. Sabían que el negocio era serio: si salía bien, podían revender esos bolsos en la calle y sacar mucho cash. Si salía mal, la ley podía llegar antes de que siquiera pusieran un pie fuera de la tienda. En el aire se sentía esa mezcla de nervios y ambición que solo se respira antes de un robo grande.

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  • RE: THE MOSTOLES

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  • RE: THE MOSTOLES

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  • RE: THE MOSTOLES

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  • RE: THE MOSTOLES

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