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Organizaciones Ilegales (OOC)
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Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días en Cayo Perico. No hay señales de El Santo; al parecer, problemas internos en su organización lo obligaron a desaparecer tras varias guerras sangrientas. Eso nos dejó sin opciones para comerciar en la isla, por el momento.A nivel interno, también sufrimos golpes duros: bajas, deserciones y ajustes de cuentas con más de un integrante. Muchos se fueron por desmotivación, otros creyeron que podían montar sus propios proyectos y triunfar solos... y algunos acabaron decapitados por las hélices de nuestros helicópteros. Así es como despedimos a los traidores y desertores.
(foto paco meta muriendo)
Pasando por alto muchas cosas —esta reflexión contiene todo un año de vivencias que revivo en mi memoria—, llegamos a captar a unos cuantos chicos nuevos desde nuestras empresas legales. Mi socio abandonó la ciudad por tiempo indefinido, y ahora vuelvo a estar solo al mando, pero apoyado por los que, aun sin ganas plenas, siguen siendo fieles y van aunque sea a medio gas. Estos chicos, tras un compromiso inicial que impacta en sus economías, demuestran con el tiempo si merecen una oportunidad real. Una vez superada la barrera de la confianza, me muestro a ellos y les asignamos funciones clave. Gracias a ello, conseguimos tratos puntuales con individuos, generando ventas... pero no era suficiente. No podíamos asumir los pagos ni hacer que las economías de los chicos crecieran de forma sostenida. A veces, por desgracia, el factor económico es la mayor motivación.
(foto mesa con dinero, foto captaciones)
Debido a quejas de integrantes y mis propias dudas —"¿Lo estoy haciendo bien?"—, replanteamos todo. Optamos por crear un nuevo sistema de trabajo: división por sectores o comités, como los llamamos. Creamos cargos de directivos por comité, asignando responsabilidades claras para tener líderes internos y repartir mejor las tareas. Hicimos el comité de captaciones y entrenamientos, otro de relaciones externas, uno de logística, otro de operaciones y, por último, el de laboratorio. Tras idas y venidas, dejamos a los altos cargos en una posición de máxima confianza formando el grupo Vértice. Añadimos como directores supervisados por este grupo: a Arthur (con el apoyo de Frank) como director de logística, Kreighton (con el apoyo de Yzaro) como director de operaciones, Daniel Barrera como director de relaciones externas, More como director de laboratorio y Gaby (con el apoyo de M) en captaciones.
(foto reuniones de comites, pagos, reunion en garaje lujo)
Esto empezó a dar resultados: generamos pagos basados en ventas y patrimonio, y durante un tiempo todo rodó bastante bien. Gracias a las relaciones externas y reuniones conjuntas, surgieron ideas como crear eventos de peleas o gymkanas con entregas de material usando cabinas telefónicas. El primer evento de peleas medianamente grande lo hicimos posible gracias a la colaboración de varias pandillas. Entre ellas, los Rosas (contacto brindado por Shelby), que se encargaron de la seguridad: hicieron un gran trabajo y tuvieron que intervenir en más de una ocasión. Nosotros organizamos las peleas, apuestas y premios: armas de alto calibre. Pero fue fallido. Los anillos de seguridad nos avisaron de que venía la policía con numerosas unidades. Gracias al plan elaborado por Kreighton, pudimos escapar en el helicóptero estratégicamente posicionado. Los de seguridad se enfrentaron a la policía, sufrieron bajas, pero contuvieron la embestida. Enfurecidos pero contentos: el plan de escape funcionó y la inversión en seguridad valió la pena. Aleksander escapó sin repercusiones.
(foto evento en muelle, tiroteo con poli y rosas)
Tras esto, mandamos a Bigote (Arthur) y JB (Jack) a realizar el pago a los de seguridad. Vimos que aún nos faltaba mucho por mejorar, pero seguimos haciendo contactos para consolidar eventos y buscar mejores ubicaciones.Los chicos, moviéndose por los barrios, contactaron con otras pandillas como los de Kareem —The Mostoles, a juzgar por sus graffitis—.
Empezamos ventas con ellos y fuimos invitados a uno de sus famosos eventos de peleas. Tras hablarlo en La Cúpula, decidimos proponer colaboración.Paralelamente, ventas y acuerdos con otras pandillas. Con los Namlez en particular, pedimos muestras de sus capacidades: eran numerosos. Ahí surgió la idea de usarlos como seguridad en operaciones.
Tras conversaciones bilaterales, coordinamos una reunión con Namlez y Mostoles para un evento de peleas y subastas. Ellos: seguridad (Namlez) y organización/invitados (Mostoles). Nosotros: el lugar —un búnker en alta mar, con logística demencial en aviones con inhibidores, incomunicados y ventanas opacas—, los premios (gran cantidad de armas, múltiples ganadores) y productos exclusivos en subasta (kalashnikovs, joyas, incluso tarjetas para robar bancos).Fue todo un éxito: sin percances, lucrativo y puro ocio. Lo malo: la distancia nos costó muchas horas de viaje.
Tras esto, dimos incentivos económicos a los chicos que estuvieron todo el evento colaborando. Hicimos análisis y consideramos cambiar la ubicación para futuros eventos... craso error.
(fotos namlez y mostoles, buenos momentos, evento de peleas en bunker acuatico)
SEGUIRE ACTUALIZANDO
Antes de que el desierto se convirtiera en un cementerio definitivo, una ficha clave del tablero pidió la palabra. Los Alemanes, aliados históricos de los Angels of Death, solicitaron a Klein Shinner una última gestión: una reunión masiva. Klein, utilizando su influencia y el nuevo respeto ganado entre los clubes, organizó el encuentro.
Bajo la fachada de una reunión de emergencia para decidir el futuro de Sandy, Shinner logró reunir a la mayor cantidad de bikers posible en un punto estratégico. Lo que muchos esperaban que fuera una charla de planificación, se convirtió en una trampa perfectamente ejecutada. En cuestión de segundos, los moteros se vieron rodeados: los Alemanes no habían venido a negociar desde la debilidad, sino a imponer su presencia.
El líder de los Alemanes caminó entre los presidentes de los clubes, manteniendo la mirada fija. Sus palabras fueron cortas pero letales para la narrativa que se había extendido por el pueblo.
"No soy vuestro enemigo, aunque vuestros prejuicios digan lo contrario. Los que trajeron pandilleros a nuestras rutas, los que rompieron los códigos y ensuciaron este suelo con sangre de novatos fueron los de Sinaloa. Nosotros no somos el cáncer; somos la cura que ellos intentaron ocultar."
Klein Shinner observaba la escena con la calma de quien sabe que ha tomado la decisión correcta. Ante la mirada inquisitiva de los demás, Shinner fue tajante: no le importaba el destino de la Federación de Sinaloa ni de los Riders. Si los Alemanes querían barrer la basura mexicana del norte, él mismo abriría las puertas de Sandy Shores para que lo hicieran. Para Klein, la prioridad era limpiar el territorio de "falsos moteros" e impostores, y si la fuerza germana era el martillo, los Angels serían el yunque.
Como era de esperar en un lugar lleno de hombres armados y egos heridos, el intercambio de palabras alcanzó el punto de ebullición. El aire se rompió con el sonido de los disparos. No fue una masacre, sino un tiroteo de advertencia; una ráfaga de fuego controlado para dejar claro quién ostentaba realmente el poder en esa mesa.
Cuando el humo de la pólvora se disipó y los ecos de los disparos cesaron en el valle, la jerarquía quedó establecida. Los Alemanes, satisfechos con la gestión de Klein, agradecieron formalmente su lealtad y eficacia.
La Federación de Sinaloa se ha quedado sola. Los Alemanes han hablado, los moteros han escuchado y Klein Shinner ha demostrado que, aunque el pueblo lo traicione, él siempre será el arquitecto de su destino. El control del norte ya no es una duda; es un hecho sellado con plomo alemán y cuero de los Angels.
El ambiente en Sandy Shores se puede cortar con un cuchillo. La emboscada de los Alemanes dejó a los Motor Clubs con un sabor amargo y una confusión evidente, pero el objetivo principal sigue siendo el pegamento que los mantiene unidos: la erradicación total de la Federación de Sinaloa. No hay espacio para dudas cuando se trata de la supervivencia del norte.
Bajo el mando de Klein Shinner, el desierto ha presenciado algo nunca antes visto. No son solo parches de cuero rodando por la Yellow Jack; es una maquinaria de guerra. Camionetas blindadas, chalecos reforzados y un arsenal que haría temblar a cualquier división policial. Los Jinetes, Mansons, Vipers, Fauda y los Angels of Death han formado un solo bloque de hierro. Ya no patrullan: ahora avanzan con la intención de asediar. El plan de Klein es quirúrgico y brutal: entrar, neutralizar y asesinar al líder de Sinaloa para arrancar de raíz el problema.
Mientras el convoy se prepara para el asalto final, Klein se detuvo un momento frente a su moto, observando el horizonte donde el sol se ponía sobre el Alamo Sea. Por un instante, el odio dejó paso a una inesperada melancolía. Recordó el día en que él mismo fue expulsado del norte, el sentimiento de derrota, la soledad de ver cómo tu territorio te da la espalda.
Sintió una punzada de pena por el líder de los Sinaloa. Sabía exactamente lo que estaba sintiendo su enemigo: la presión de saber que tus días están contados y que el suelo que pisas ya no te pertenece. Klein reconoció en su rival el mismo final amargo que él casi sufre, pero la compasión no nubló su juicio. En el mundo de los fuera de la ley, la lástima es un lujo que nadie puede permitirse.
"Es una pena que termine así", murmuró Shinner para sí mismo mientras cargaba su arma, "pero este desierto solo tiene espacio para un rey".
La orden fue dada por radio. El rugido de los motores y el chirrido de los neumáticos de las blindadas marcaron el inicio del fin. El objetivo está marcado, la alianza está armada y el destino de la Federación de Sinaloa está sellado bajo el polvo de Sandy Shores. Esta noche, la sangre lavará la traición y el norte volverá a sus verdaderos dueños.
El aire en el Condado de Blaine ya no huele a arena y salitre; hoy huele a pólvora, a neumático quemado y a un miedo primordial que se ha instalado en las entrañas de cada habitante. El convoy liderado por Klein Shinner avanza como una serpiente de acero y cuero por la Ruta 68. No es un viaje, es una procesión hacia el juicio final.
A medida que se acercan al punto de encuentro, el mapa se desdibuja en un escenario de guerra urbana. Los crímenes se multiplican en cada esquina de Sandy Shores: saqueos, ajustes de cuentas menores y civiles huyendo de un territorio que se ha vuelto hostil para cualquiera que no lleve un arma en la mano.
La policía, desbordada y en un estado de pánico absoluto, ha activado todas las sirenas del condado. Las luces azules y rojas rebotan en las paredes de los moteles abandonados, pero la autoridad es un fantasma. Los agentes corren como locos, tratando de contener incendios que ellos mismos saben que no pueden apagar, mientras el convoy de los Motor Clubs los ignora. Para Klein y sus hombres, la ley de los hombres ya no existe; solo existe la Ley del Norte.
Desde las alturas, si alguien pudiera observar el desierto, vería una estela de destrucción que marca el camino de la Alianza. La sangre parece brotar de la misma tierra, tiñendo el suelo de un carmín que se refleja en las nubes bajas del atardecer. El terror es palpable, una presión en el pecho que hace que hasta los más veteranos aprieten el manillar con fuerza. El "Caos" ha dejado de ser una palabra para convertirse en una entidad viva que devora el condado.
En medio de este torbellino de anarquía, la mente de Klein Shinner funciona con una claridad gélida. No se distrae con el estruendo de las patrullas ni con los gritos que emanan de las viviendas. Sus ojos están fijos en un solo punto, en una sola silueta: el líder de la Federación de Sinaloa.
Para la coalición de moteros, el resto del mundo ha desaparecido. Ya no importan las deudas, ni los parches, ni la historia pasada. Todo el arsenal acumulado, las camionetas blindadas que rugen en formación y los cientos de hombres armados tienen un solo propósito: cercenar la cabeza de la serpiente extranjera.
Cada kilómetro que recorren es un paso más hacia el abismo. El terror que se siente en el aire es el preludio de una ejecución que quedará grabada en la historia de GTAHUB. La sangre ya se nota desde el cielo porque el sacrificio está a punto de comenzar. El Condado de Blaine está conteniendo el aliento, esperando el primer disparo que marque el inicio del fin de los sinaloenses.
Klein Shinner sabe que hoy, Sandy Shores no dormirá. Hoy, el desierto cobrará su diezmo de sangre, y el nombre de los Angels of Death volverá a ser susurrado con el respeto que solo el terror puede infundir.
Se siente una adrenalina gélida, una que no quema, sino que entumece. Hay una satisfacción oscura en ver cómo el norte se ha unido bajo su mando, pero no es la alegría que esperaba. En su pecho pesa el orgullo herido de un hombre que tuvo que ver su hogar pudrirse antes de poder salvarlo. Mira de reojo a los Jinetes y a los demás clubes, y siente una mezcla de paternalismo y amargura; le duele que hayan tenido que llegar a este extremo de violencia absoluta para que el respeto volviera a ser la moneda de cambio en Sandy Shores.
Aunque está rodeado de cientos de aliados y hermanos de armas, sabe que el peso de la decisión final recae solo sobre él. Siente el viento frío del desierto golpeándole la cara y lo interpreta como el aliento de los que ya no están. Hay un cansancio existencial en sus huesos; está harto de que la sangre sea el único lenguaje que el condado entiende, pero está decidido a ser el mejor orador de esa lengua maldita.
Al ver el cielo teñido de rojo y escuchar las sirenas lejanas, una sonrisa amarga se dibuja en su rostro. Es el vértigo de quien sabe que está a punto de cruzar un punto de no retorno. No tiene miedo a morir, tiene miedo a que, tras la muerte de Sinaloa, el vacío que quede sea aún más oscuro. Sin embargo, cuando su mano se aprieta sobre el arma, la duda se disipa. La furia contenida por meses de humillación y exilio se convierte en su único motor.
Klein Shinner no solo va a matar a un hombre; va a enterrar sus propios fantasmas entre los escombros de la Federación.
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Negan Dixon
Alias: El Tío Edad: 32 años Cargo: Underboss – Jefe Mecánico
Alex no confiaba en cualquiera cuando se trataba de motores. Para él, un coche no era solo velocidad: era carácter, precisión y respeto por la calle. Fue precisamente esa mentalidad la que lo llevó una noche al TKT Garage, un taller que no figuraba en mapas ni redes, pero del que todos los corredores hablaban en voz baja.
Dentro, entre elevadores manchados de aceite y autos que habían visto demasiadas noches de carreras, estaba Negan Dixon, mejor conocido como El Tío. Un hombre de pocas palabras, manos curtidas y mirada experta. No necesitaba presentarse: bastaba ver cómo trabajaba. Cada ajuste, cada pieza, cada sonido del motor tenía sentido bajo su control.
Alex llegó con un problema que nadie había logrado solucionar. Negan no preguntó demasiado. Abrió el capó, escuchó el motor unos segundos y comenzó a trabajar. Cuando terminó, el coche no solo funcionaba mejor: era otro.
Esa misma noche salieron a probarlo. No fue una carrera común. Negan no solo sabía de mecánica, también entendía la calle, las curvas, el límite entre correr y sobrevivir. Alex lo supo en ese momento: no estaba frente a un simple mecánico, sino ante alguien que vivía el mundo del tuning y las carreras ilegales.
Entre cigarrillos, motores calientes y historias del pasado, Negan habló de su trayectoria: años en la mecánica, tuning extremo, preparación de autos para carreras clandestinas y contactos que valían oro. No buscaba poder, solo respeto y un lugar donde su talento tuviera peso real.
Alex le hizo la propuesta sin rodeos.
Nemesis Blackline necesitaba a alguien así. Alguien que no solo arreglara autos, sino que los convirtiera en armas.
Negan aceptó.
Desde esa noche, El Tío pasó a ser el último Underboss de Nemesis Blackline, el pilar mecánico de la organización, el hombre detrás de cada máquina que ruge en el asfalto. Sin él, no hay carreras. Sin él, no hay Nemesis.
.........
El amor hacia las motos es algo que ha identificado a Frank Holt a lo largo de su vida. Todo esto comenzó hace 60 años cuando su padre, el señor Lincoln Holt, decidió empezar un proyecto de MotorClub en la ciudad de Los Santos junto a un grupo de amigos: Adam, Gabriel y Patrick. Para dar inicio a esta gran aventura, cada uno compró una moto de acuerdo a sus gustos, pero teniendo en cuenta la calidad de terreno al que se enfrentarán y las horas y horas que estarán sobre dos ruedas. Lincoln adquirió una Sanctus; teniendo en cuenta la estructura extravagante del birrodado y la posición de Lincoln dentro del club. Adam escogió por su parte una Avarus, Gabriel se sumó con la mítica Zombie, y Patrick prefirió lo tradicional, la Daemon.
Empezaron rodando por todas las calles de Bone County, tratando de sumar personas que tuvieran una característica en común: la pasión por las motos.
Con el tiempo las personas simplemente se unieron a su travesía, ver a Lincoln con tanto aura disfrutando de rodar era algo bastante contagioso y hasta la ciudad se veía cada vez más chica, porque en cualquier punto de la zona podías divisar claramente la chupa con logo que portaban. Pasados los 6 años del club y luego de haberse instalado y marcado presencia en la ciudad, tomaron la decisión de rodar. La idea de conocer otros MC y expandirse de alguna manera resultaba fascinante, fue así que emprendieron su primer ruta lejos de la ciudad que los acogía.
Su primera parada fue en Las Venturas, más puntualmente en la zona de casinos de alto interés. Al parar allí para reponer energías, lograron divisar una chica con una chupa de cuero negra que claramente tenía el parche de "nómade", lo cuál daba a entender que no pertenecía a ningún club. Algo llamaba la atención de Lincoln; quizás era su aspecto tosco y arrogante (el cual no daban ganas de acercarse) o su moto algo peculiar. Al acercarse para entablar una charla de amantes de las motos, pudieron descubrir que era solo el aspecto, que la chica se llamaba Sabina Chesterfield y que la moto se trataba de una Cliffhanger, una moto cómoda para cualquier tipo de terreno.
Pasaron el suficiente tiempo como para conocerla y darle un espacio en el club. Ella les dio alojo, les enseño los mejores lugares para parar un poco y poder disfrutar de una cerveza. También les enseñó otros MC's, y las diferentes culturas que existían en los mismos. Al llegar el momento de retornar, Sabina planteó no tener lugar donde quedarse, no pertenecer a ningún MC y el deseo de pertenecer al club de Lincoln ya que se sintió parte del mismo en este tiempo que estuvieron en Las Venturas.
A Sabina la designaron para que fuese la encargada de expandir el club de moteros por Las Venturas, mientras que Adam fue quien se quedó encargado del MC en Bone County. Por su parte, Gabriel y Patrick eran “patrocinadores”, quienes se encargaban de supervisar que el club de moteros estaba siendo bien llevado y Lincoln era el tesorero y coordinador global, o también conocido como “El presidente” de Hell's Devils MC.
Hell’s Devils MC (HDMC) se expandió de una forma abismal por estas dos ciudades y todo estaba yendo de maravilla, hasta que, en un accidente automovilístico, falleció George en unas extrañas circunstancias. Esta noticia causó mucho revuelo por toda la ciudad, puesto que era demasiado raro que un motero de la calidad de Lincoln sufriera un accidente, y se comenzó a investigar un posible asesinato por envidia de clubes de moteros de otras partes de San Andreas, debido a que la moto a la hora de ser levantada no tenía ninguna falla técnica o mecánica.
De esta forma es como Frank Holt, hijo de Lincoln Holt, empieza a investigar ardua y minuciosamente todo el caso del fatídico accidente de su padre, pero para ello necesitaba mover contactos muy importantes de otras ciudades, en ese momento Frank decide llamar a una vieja amiga de su padre, Sabina Chesterfield. Al momento de contactar con Sabina, Frank le explica lo que le sucedió a su padre y le pide ayuda para investigar y encontrar a quien le generó semejante daño.
Y así, finalmente, es como Frank y Sabina deciden ir a Los Santos, en la búsqueda de quien pudo haber asesinado a Lincoln, ya que toda la información recopilada los conducía a ese lugar, sin certeza de que lo puedan conseguir, pero también con la seguridad, de que otra ciudad será conquistada por Hell’s Devils MC.
Era un domingo como cualquiera en la ciudad de Los Santos, corrían las 18:00h, un sol que ya se estaba atenuando y la luna que se comenzaba a visualizar desde el oriente. Frank y Sabina estaban rondando un parking donde tenían las motos por el sector de un casino reconocido de la ciudad, cuando ven a un hombre con unas pintas algo sospechosas viendo detenidamente las motos, por tal motivo, deciden increparlo.
Al momento justo en el que lo sorprenden, el sujeto reacciona de una forma muy formal y sensata, por lo que Frank y Sabina calman un poco sus humos y proceden a cuestionarle al sujeto: -¿Qué hacía viendo detenidamente nuestras motos?-. y el sujeto, quien hasta ahora es un desconocido, responde: -Soy Mattew, ingeniero químico y físico egresado de la universidad de Vice City, con especialización en balística-.
Los jóvenes Frank y Sabina quedan anonadados por ello, y se presentan como los dueños de las motos e invitan al señor Mattew a tomarse una cerveza en un bar que tenían en Blaine County llamado “Yellow Jack”. Duran horas y horas hablando sobre motos, pues Mattew también era un fanático de los motores de dos tiempos, y ya una vez en confianza, el ingeniero les dice:
-Yo fui el forense que atendió el levantamiento del cadáver de tu padre, y estoy más que seguro de que no fue por falla mecánica lo que le produjo aquel accidente a tu padre. Según mis estudios y análisis comprobados, a tu padre lo asesinaron inyectándole ácido fluorhídrico en la sangre, lo que causó un colapso nervioso y un posterior derrame cerebral.- toma una pausa y prosigue- La policía y medios de comunicación para archivar el caso lo asumieron como un accidente automovilístico cuando insistí diciéndoles la verdad. Por negligentes no quisieron llegar al fondo de esto y seguir con la investigación.-
Frank y Sabina miran algo boquiabiertos ante las palabras de Mattew, y antes de poder decir algo, éste agrega:
-Es por ello que vine en busca de ti, su hijo, para pasarte las pruebas que encontré. Debido a las particularidades del compuesto de ese ácido, di con que solo es fabricado en una de las industrias ubicada en un pueblo de Blaine County llamado Stab City. Solo quiero que se haga justicia, es por ello que les ofrezco esta información… ¿les parece si formalizamos un trato?-
Frank y Sabina se miran con sorpresa, y no dudan ni un segundo en aceptar el trato. Lo sellaron con la mano y quedaron en reunirse en Stab City para internarse en un campamento durante 1 mes, y así fue. En ese mes Frank y Sabina aprendieron a hacer de todo, básicamente.
Llegó el momento de separarse, Frank quería continuar con su sed de venganza mientras que Sabina tenía negocios que atender en Las Venturas. Cada quién tomó su rumbo y fue ahí cuando emprendió amistades con Hans Ross, Lyav y Baltz, personas que se ganarían su confianza por haber cooperado mutuamente por más de 5 años.
Era tan alto el nivel de compromiso que decidieron retomar el Motorcycle Club que había dejado a la deriva su difunto padre, estos lo emprendieron y comenzaron a forjarlo en Stab City, el pueblo sombrío que esconde muchas verdades y alberga muchos secretos los cuales Frank junto con sus amigos del Club están dispuestos a descubrir.
En el club era indispensable que todos supieran acerca de mecánica y de motos, es lo más lógico, por tanto, quien no supiera sobre mecánica lo tendría muy complicado para customizar o reparar su motocicleta, es por ello que con los suficientes ahorros que habían estado guardando durante años montaron un taller de mecánica automotriz el cuál no se abriría al público hasta conocer más de esa vocación.
Con el renacimiento del club, Frank Holt y Sabina Chesterfield asumieron como Presidentes del Hell’s Devils MC, y el puesto de Vicepresidente fue otorgado al hombre más disciplinado, leal y de confianza: Wheeler Yellowstone.
Como bien es sabido por la sociedad, las comunidades Bikers más conocidas por sus siglas en inglés como Motorcycle Club, en resumidas palabras [MC] que en español traduce (Club de Motociclistas) manejan un léxico propio enfocado a la interacción entre los integrantes, en la siguiente tabla podrás encontrar que tipo de términos usamos y su significado para que a las personas que están interesadas puedan afrontar mejor las cosas:
1%er pronunciado en inglés One Percenter y en español uno por ciento El 99% de los motociclistas son vívidos civiles que toman el motociclismo como un hobbie más, sin embargo el 1% son considerados delincuenciales personas al margen de la ley. El 1% fue extraído de comentario de la AMA (Por sus siglas en inglés Asociación de Motociclistas Americanos: American Motorcyclist Association) donde aseguraban que el 99% de los motociclistas eran seguidores de la ley. Es utilizado dentro de un parche en forma de diamante.
13 Usualmente colocado en un círculo (o en algunas MC también en forma de diamante), el 13 significa una persona que vende o utiliza droga. La M es la treceava letra del abecedario, haciendo esto referencia en su tiempo a la Marihuana, aunque luego extendiéndose a la totalidad de las drogas.
22 Lo usan las personas que han estado en prisión.
666 Si bien no todos los motociclistas adulan a Satán, es probable que se halla insertado a la cultura Biker por la música que en ese momento adaptaron, el Black Metal.
69 Parche que representa haber cometido un específico acto sexual. ¿Sabes cuál?
FF Usado por la mayoría de clubs, donde el asterisco es la primera letra del nombre del club, simboliza una completa adulación al club donde la persona pertenezca. Ejemplificando, los Mongols usan el MFFB, significando Mongols Forever, forever Mongols.
Polvo de ángel (Angel Dust) Apodo que le dieron lo motociclistas al P.C.P. (droga).
Ape Hangers (Cuelgamonos) Particulares manillares que se usan en las choppers.
Arm-band (Brazalete) Son brazaletes de cuero que la mayoría de veces llevan las iniciales del club. Estos brazaletes significan el apresamiento de un miembro al entrar a un Club. Lo describe como miembro honorario del club y es un distintivo más en su vestimenta.
Back Pack (Espalda/Mochila) Son los colores* de un club tatuados en la espalda de la persona. Los Outlaw Clubs piden un tiempo mínimo para poder tatuárselos. Mayoritariamente los veteranos de un club son los que llevan el Back Pack totalmente tatuado. Si un veterano desea separarse del club, si sale en buenas condiciones, podrá conservar el tatuaje, aunque si sale del club en malas condiciones el mismo MC tiene que quitárselos. Las formas más usadas son quemar toda la piel que cubre el tatuaje, haciendo este invisible o tapando este con tinta negra y que impida ver lo que antes fueron los colores del club.
Bible (biblia) Una biblia en terminología motociclista es un manual de una chopper. Es usado como distintivo en varias ceremonias, elogiando lo que es verdaderamente una biblia, como por ejemplo en un matrimonio o en trámites de un divorcio.
Big Four (los cuatro grandes) Se les dice Big Four a las primeras cuatro MC del mundo: Hells Angels, Outlaws, Bandidos y Pagans.
Bounty (Caza) Se le llama bounty al dinero que se le entrega a un miembro de una MC por recolectar los colores de otro Motorcycle Club rival, como asesinar o noquear a otro miembro al enemigo. Básicamente este botín es entregado por el Sargento en Armas, que es quien se encarga de los ataques hacia otros grupos.
Cage (Jaula) Apodo cómico que se le da a un automóvil.
Cager Persona que tiene como vehículo primario un automóvil.
Chopper Motocicleta que sustituye algunas partes normales para ir a más velocidad. Tiene solamente las partes necesarias de una moto.
Church (Iglesia/Capilla) Lugar donde los miembros de una Motorcycle Club se reúnen para tomar las decisiones que competan a todo el club. En algunos MC este lugar es suplantado y se usa el mismo clubhouse.
Ciudadano Se le llama ciudadano a toda persona que no sea de una MC.
Colors (colores) Son los cuatro -o a veces tres o dos- parches que se llevan atrás del chaleco. Estos son obtenidos tras pasar a ser un completo miembro. Es el mayor representativo de un biker.
Crash Truck Se la llama así a una van o una camioneta que se usa para los fines de un Motorcycle Club. Casi siempre lleva herramientas para el arreglo de motocicletas y objetos que sean necesarios para el día a día de un MC.
Eight Ball (bola ocho) Parche obtenido por cometer específicos actos sexuales con testigos.
Fly colors (colores voladores) Se le llama así al hecho de montar una motocicleta con los colores del club puesto.
Goof (Bobo) Despectivo que se la llama a las otras personas que no son ni motociclistas ni civiles, tal como hippies, pandilleros, etc.
Hang-Around Persona que frecuenta periódicamente los lugares donde el Motorcycle Club se reúne. Están allí para disfrutar de sus eventos y tener contacto con los miembros del MC. La mayoría de los hang-arounds buscan ganarse la amistad de las personas de bajo rango en el club para poder tener presencia frente a todos los miembros.
Hog Motocicleta Harley Davidson.
Jap Crap Motocicletas hechas en Japón.
Nomad (nómada) Miembro élite de una Motorcycle Club que tuvieron el privilegio de ser votados para no pertenecer a un chapter en sí, sino que puede estar en todos por un tiempo determinado.
Old Lady Mujer con estatus de novia/esposa de un miembro del MC. Algunos miembros del club creen en el matrimonio hacia estas, mientras otros no.
Originals Son los colores* originales que se dieron desde que se decidió hacer miembro a la persona. Estos colores no deben ser lavados, ya que representan las miles de millas de difíciles carreteras, las vivencias con el club, etc. Se toma muy mal que se limpien estos parches.
Out Bad (Mala salida) Cuando un miembro se va del club sin que éste halla dado su consentimiento para dicho acto. No podrá volver a hablar con un miembro ni podrá asistir a los eventos del club. Es un completo exilio hacia el club y hay veces donde no los dejan volver a conducir motocicleta o destruyen su moto primaria.
Packing (Parrillero) Un packing es el hecho de montar una persona en su motocicleta en la parte de atrás. A las mujeres que se suben detrás de la motocicleta se les llama "pack" y no siempre son las Old Ladies de dicho miembro que halla aceptado llevarla.
Patch Out (Parche completo) Cuando un miembro es aceptado por voto unánime, se hace una celebración donde se le dan los colores y comienza a formar parte del club.
Poser Persona falsa, de plástico.
Prospecto Colaborador del club que está a prueba para entrar al MC. No puede estar en votaciones ni en las churchs* y casi nunca su pensamiento es aceptado o importante para el club.
RUB Acrónimo con sus siglas en inglés de Motociclista Urbano Millonario (Rich Urban Biker).
Suck to the bulls (Lamerle a los ¿toros?) Acto de hablar o actuar amigablemente con un policía.
Sweetie (Pareja) Novia.
Integrity Way | 29 Nov 2025 23:36
El día pintaba tranquilo hasta que recibí un mensaje de Trevaug, diciendo que tenía “algo para hacer, rapidito”.
Nada de desarmar coches, nada de cargar herramientas. Esta vez era distinto.
Cuando llegué al taller, me explicó sin rodeos: tenía que ir hasta una farmacia de Sandy y traerle un sobre que guardaban ahí.
No era un favor ni una compra… era un mandado, pero de esos que requieren que nadie haga preguntas.
Al llegar a la farmacia, todo parecía normal, luces frías, olor a desinfectante y un solo tipo atendiendo detrás del mostrador. Me acerqué despacio, pregunté por un par de cosas para disimular y cuando tuve su atención, bajé la voz:
“Necesito el paquete que guardás para Trevaug. No te hagás el boludo.”
El farmacéutico se quedó helado. No grité, no levanté la voz, solo me acerqué un poco más mientras mi mano quedaba apoyada en la espalda, donde él sabía perfectamente qué tenía sin necesidad de verlo. Temblando, señaló el cajón justo debajo de la caja registradora.
Le pedí que lo sacara él mismo, lento y sin hacerse el héroe. Cuando me entregó el sobre, pensé que ahí terminaba… pero no. Recordé lo que me había encargado Daniel y Andres: las pastillas.
Antes de irme, se me ocurrió dejarle algo claro para la próxima:
“Si alguien pregunta, nunca estuve acá. Y más te vale no llamar a nadie.”
Salí caminando como si nada. No hacía falta correr; el miedo ya había hecho todo el trabajo.
De vuelta al taller, entregué el sobre donde correspondía y dejé las pastillas guardadas para Mayshon. No dije cómo salió todo. Tampoco hacía falta.
En este mundo, cuando completás un encargo… el silencio es parte del pago.
¿Cuál será el próximo? No lo sé, pero cuando suene el teléfono, voy a estar listo.
️ CAPÍTULO I — CUANDO EL FUEGO SE APAGA SIN MORIR ️
Nadie entendió la desaparición de The Lost Hell Hunters MC cuando ocurrió. No hubo explosión, no hubo sangre, no hubo enemigos reclamando victoria. Fue un silencio. Un silencio tan espeso que parecía humo.
Los que conocían el club de verdad, no los curiosos sabían que los Hell Hunters nunca hicieron ruido porque no lo necesitaban. Pero la noche en que dejaron de escucharse motores, la ciudad entera sintió el vacío. Como si alguien hubiera apagado un faro en medio del desierto.
Los Hunters no cayeron. Simplemente dejaron de rodar todos al mismo tiempo.
EL PESO QUE NADIE VIO
Wade, el hombre que cargaba el legado de Giuseppe Zarnotti, fue el primero en sentirlo. No fue una traición, ni una pelea interna, ni un golpe externo. Fue algo más raro, más íntimo. Un desgaste lento que solo se nota cuando intentas respirar y el aire no entra igual.
Durante semanas su mente venía quebrándose, no por el club, sino por aquello que vivió en un viaje del que jamás habló. Y no hablaría. Ni siquiera con la cúpula. Lo que vio en ese tramo de carretera esa visión que se te pega a la espalda y te sigue aunque aceleres a fondo fue suficiente para entender que seguir liderando significaba arrastrar a otros hacia una tormenta que no merecían.
No era justo. Y Wade siempre fue duro, pero jamás injusto.
DISOLUCIÓN: UNA DECISIÓN SIN TESTIGOS
Una noche, sin asamblea, sin discursos y sin ceremonia, Wade tomó la decisión que ningún presidente quiere tomar: soltar a su gente.
Les devolvió el camino. Les quitó la carga. Les dejó la libertad.
No fue abandono. Fue protección.
Los Hunters no se desbandaron por cobardía, sino por principios: un MC no existe para encadenar hombres rotos, sino para levantarlos. Y cuando el presidente está quebrado por dentro, seguir forzando la máquina solo destruye todo lo que toca.
Así, uno a uno, los miembros siguieron sus propios rumbos. Se mezclaron con otros clubes, se perdieron por carreteras secundarias, se fundieron con la ciudad como si nunca hubieran llevado el parche. Ninguno renegó de su pasado. Solo aceptaron que era momento de desaparecer.
EL PRESIDENTE QUE SE ALEJÓ CON LA CHAQUETA PUESTA
Wade no dejó su chaqueta. Nunca la habría dejado.
Siguió rodando con el águila en la espalda, pero ya no como símbolo de mando, sino como recordatorio de que aún debía encontrar su propia claridad. Él mismo dijo bolded texto murmuró que no era culpa del MC, ni de nadie. La vida simplemente le mostró una verdad tan dura que lo cambió por completo.
Y cuando un líder cambia, el club debe cambiar… o detenerse.
Los Hell Hunters eligieron detenerse. Wade eligió desaparecer. La carretera eligió guardarlos hasta nuevo aviso.
EL FUEGO SIGUE AHÍ
El mundo creyó que los Hell Hunters murieron. Pero la muerte es ruido. Lo de ellos fue silencio.
Y en ese silencio quedó un rumor que corre entre viejos bikers, mecánicos de mala vida y vendedores de piezas robadas: dicen que a veces, en noches sin luna, se escucha un motor solitario pasando por la 68. Dicen que detrás del casco se ve la sombra de un águila. Y que el piloto no mira atrás porque sabe que volverá cuando esté listo.
The Lost Hell Hunters MC no está muerto. Está esperando.
Y cuando regresen, nadie olvidará su nombre.
BORRAR POR FAVOR
en la taza
LA OTRA PARTE DE LA HISTORIA.
El norte siempre fue tierra de hombres y mujeres con palabra, de miradas firmes, de manos sucias por el trabajo y el polvo del camino. Pero hoy… el norte cambió. Está lleno de mentirosos, de caras falsas, de gente que habla de códigos sin haberlos vivido, que visten chalecos que no se ganaron, y ensucian el nombre del pueblo con sus juegos baratos.
Se llenaron la boca diciendo “respeto”, pero lo perdieron cuando aprendieron a mentir sin pestañear. Prometieron hermandad, y fueron los primeros en vender a los suyos por un poco de fama o por miedo. El norte se volvió un escenario de máscaras, donde pocos saben lo que realmente significa lealtad, sangre y silencio. Pero nosotros seguimos siendo los mismos. Sin disfraces. Sin guiones. Sin mentiras.
Porque el norte no se conquista con palabras, se conquista con hechos, con historia y con respeto. Y cuando todo se nuble y no sepas en quién confiar, recordá que los North Pirates seguimos navegando firmes, como desde el primer día, con la mirada al horizonte.
Esa noche la historia era la misma, intentar encontrar a las cucarachas para ver si de una vez por todas se prendían y lo logramos. Como de costumbre cruzamos a un motero de Riders Sinaloa en un auto deportivo.
Esa jornada ellos tenian un plan, quizas un poco distinto al nuestro pero iban a estar preparados por si algo pasaba esa noche y si, llegaron con aliados y con la soberbia por delante. Riders Sinaloa y su gente jugaron sucio:
No respetaron el uno contra uno que hasta entonces marcaba la ruta.
Se presentaron con números, no con honor, y creyeron que la cantidad bastaba para llamarse victoriosos. Esa noche lograron abatir a algunos de los nuestros, y se marcharon creyendo haber ganado algo más que un enfrentamiento...
Lo que no supieron fue que uno de los nuestros escapó, con la cabeza fría y los ojos bien abiertos. Llevó consigo toda la información: rostros, lugares, movimientos… todo lo que necesitábamos. No fue suerte, fue parte del plan. A veces hay que dejar que el enemigo crea que ganó para entender su verdadera forma. Entre el ruido del fuego cruzado también vimos caras conocidas de Fauda, los mismos que habían dicho mantenerse al margen. Promesas rotas, códigos tirados al piso… una historia vieja que se repite cada vez que el ego pesa más que la palabra.
No era de esperar con gente que al no poder dominarte quiera ponerse en contra. Otra historia repetida nuevamente de personas que toda su vida tuvieron que pedirle permiso a los verdaderos moteros...
Esa noche perdimos la batalla, pero no la guerra. Porque los que caen por el norte siempre se levantan, y nosotros no olvidamos.
¿LO MAS GRACIOSO? NI FAUDA NI SINALOA PUDO ABATIR A NINGUNO DE NOSOTROS.
Solo personas de afuera que les pegaron un parche para que los defiendan de la manera mas sucia y cobarde posible. La ciudad es chica y todos nos conocemos con todos acá.
Pero primero volvamos un momento en el tiempo...
Durante noches enteras los metimos a patadas para adentro de la comisaria del pueblo. Era su única defensa. Ni sus aliados de Fauda se animaban a meterse. No querían sentir el poder que ellos no tenían, no tuvieron ni van a tener en la vida.
La cacería recién empezaba... sabíamos quienes fueron los que nos cayeron y quienes abatieron a nuestros hermanos, y nos prometimos no dejarlos en paz nunca mas. Porque una verdadera hermandad pone por delante a su gente. No sus beneficios personales.
Empezaron a caer uno por uno. La venganza había empezado. Sin dudas esa gente no sabia ni como agarrar un arma. Fueron pichones toda su vida, y cada vez quedaba mas demostrado. Al menos Sinaloa daba la cara... a los otros no podíamos sacarlos de los almacenes. Sabían que meterse en contra de nosotros era cavar su propia tumba. No los encontrábamos por ningún lado. Decididos fuimos a tirotear su caravana y aun así nadie de Fauda defendió su pequeño terreno.
Fuimos durante 2 días, pero la tierra se los había tragado.
Recordamos su filosofía, desaparecer ante cualquier conflicto. Moverse sin chaquetas y enmascarados... como lo hicieron aquellas noches en las que tenian un taller prestado que lo utilizaron mas para esconderse que para trabajar. Terrible el pasado que los condena a estos muchachos.
Lo que empezó con traición, terminará con equilibrio. Porque nosotros no entramos en círculos, y menos de personas cobardes que al momento de los conflictos siempre fueron para atrás, creen el círculo que quieran que North Pirates se los prende fuego. ¿Por qué siguen relacionándonos con ustedes? Ven como un orgullo lo que nosotros vemos como vergüenza. Se quedaron con ganas nomas...
Dos días después volvimos a verlos en la ciudad, básicamente en su escondite. Los mismos que dos noches atrás se habían sentido poderosos.
Esta vez caminaban con la mirada baja y el parche flojo. North Pirates llegó solo, sin socios, sin teatro. Y fue suficiente.
ERA NORTH PIRATES VS. LOS MOTEROS DE PAPEL.
Salieron y se pusieron a bailar como monos. Moteros bailando antes de agarrar un arma y defenderse.
NO NOS SORPRENDE DE FAUDA Y RIDERS SINALOA.
¿Aun se creen moteros después de hacer esto?
Pero bueno que podemos esperar de gente que se la paso toda la vida arrastrandose...
Decían ser 1%, pero parecían alumnos en su primer día de clase. Igual que aquellas noches en la que un motero llamado Thomas intento enseñarles a Fauda lo que era ser un motero de verdad.
No olvidamos que les tuvieron que enseñar, y no... Jamas se podran quitar esa mancha. Ni los presidentes sabian ser moteros.
Los vimos correr, esconderse, tropezar con sus propias palabras. Los líderes, esos que se llenan la boca hablando de hermandad, desaparecieron cuando las cosas se pusieron serias. La historia fue y será la misma. Cobardes que no pueden prender ni su propia llama.
El norte ya los tiene catalogados: moteros de papel, de foto, de pose.
No dejamos escapar a ninguno. No tuvimos piedad con los traidores. Nos aseguramos que recordaran nuestros nombres por siempre y que entendieran que a veces retroceder significaba juntar fuerzas para dar dos pasos hacia adelante.
ESA MAÑANA EN CYPRESS, TODO VOLVIO A LA NORMALIDAD.
North Pirates dejo su marca nuevamente y devolvió las balas sin llorar. Poniendo el pecho y haciéndose cargo de la situación. Porque al final, todo lo que tenemos es lo que construimos con nuestras manos, y en North Pirates, eso siempre fue suficiente.
Al final entendimos porque nadie los quiere. Porque son capaces de vender a su propia madre para realizarle daño a otra persona. Ya no los habian advertido, y el tiempo le dio la razon.
Lealtad, Sangre y Silencio.