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Narrador: Jharrel estaría mirando a la nada, con la visión perdida en una de las ventanas de su pequeño apartamento en Davis, sus únicos acompañantes eran unas estanterías cubiertas de polvo y una cama con varios tornillos sueltos, el joven Omalu disfrutaba de su soledad como era habitual en el, y aún más tras la acumulación incontable de decepciones que había tenido en su vida.
Tras varios minutos con la vista perdida, Jharrel se agacharía a buscar algo bajo su cama, de la oscuridad y las telarañas sacaría un viejo diario lleno de polvo, limpiaría un poco la sobrecubierta y se sentaría en un escritorio barato comprado hace años en el Mega-Mall, se encendería un porro y tras un largo suspiro, comenzaría a escribir en su diario terapéutico.
Escrituras de Jharrel en su diario terapéutico 17/11/2024: No se ni por qué coño he vuelto a escribir en este diario, supongo que mi psicólogo tenía razón y hablar conmigo mismo es lo único que evita que me pegue un tiro o me tire de un puente.
Aún no se si volver a esta puta ciudad ha sido un acierto o mi final definitivo... de todas formas no podía aguantar mucho más como tendero en ese puto Footlocker de Brooklyn. Ha sido duro ver que ya no queda nadie aqui, ninguno de los chavales de Groove... Pitt, Keon, Jahsett, JJ... nadie... y los teléfonos de todos comunican, es como si se hubiesen esfumado del planeta tierra. Ella tampoco esta... por mas tiempo que pasa no consigo olvidarla, ¿cómo se puede seguir queriendo a alguien que te ha hecho tanto daño?...
Es curioso ver como hoy en día todo ha cambiado, los barrios están vacios, no hay hermandad entre los chavales y la gente solo taggea por dinero, de eso me di cuenta tras moverme con algunos colegas de Rancho, en mi mente todo estaba perdido, la esperanza de encontrar una pandilla tracional era una locura... o eso creía hasta que conocía a estos chavales, a los jodidos THE MOSTOLES.
Sigo pensando que no puedo confiar en nadíe, hasta tu sombra te la jugaría, pero tras unos días juntándome con esta peña... creo que hay esperanza, te cubren las espaldas, se mueven en buenos low riders, defienden su puto barrio y taggean por honor y sacrificio. No se como la vida me ha traído a esta aventura, lo que si que tengo claro es que tras mi vuelta a la ciudad estaba solo... y estos cabrones me han acogido como a un hermano... si alguien me preguntase a día de hoy, me dejaría el cuello por cada uno de ellos, del primero al último... espero que el tiempo no me haga cambiar de opinión.
DIVERSAS FOTOGRAFÍAS DE THE MOSTOLES EN SU ENTORNO Y BARRIO HABITUAL, DAVIS:
Fotografía de archivo en una de las múltiples detenciones de Kotoshiro Nakama en Estados Unidos. Kotoshiro y Jharrel se conocen a finales de 2021 en un taller ubicados en los suburbios de Los Santos. Los dos jovenes fomentaron una amistad muy grande hasta el punto de considerarse hermanos, a lo largo de 2022 ambos cometieron gran cantidad de delitos juntos en el Condado de San Andreas, fueron partícipes de robos de vehículos, allanamientos, agresiones con arma blanca, extorsión y estuvieron a punto de ser inculpados de homicidio con ensañamiento, pero ambos fueron absueltos por falta de pruebas.
Kotoshiro abandona Estados Unidos por fuerza mayor y múltiples problemas en 2023, pasando un tiempo en Thailandia y volviendo a su tierra natal un tiempo después, Japón, unos meses mas tarde, Jharrel decide marcharse también de Los Santos.
El nipón es la única persona a la que Jharrel ha considerado un amigo de verdad en su vida, es su confidente a pesar de la distancia y ha sido la persona en la que mas ha confiado en su vida. A día de hoy, mantienen el contacto vía chat y línea telefónica aunque el flujo de conversaciones se ha visto muy disminuido por la diferencia horaria.
FOTOGRAFÍAS DE ARCHIVO DEL DÍA 19 DEL 11 DE 2024, DONDE VARIOS MIEMBROS DE THE MOSTOLES AMEDRENTAN, EXTORSIONAN Y AGREDEN A TRES INTRUSOS DE DUDOSA PROCEDENCIA:
Narrador: Jharrel se encontraría deambulando por la ciudad en su coche, de fondo sonaría un tema de Mobb Depp y el interior del vehículo estaría algo nublado debido a un Redwood largo que el chico se acababa de encender. Tras varios minutos conduciendo con la mente en blanco, se vería obligado a parar en un semáforo por la zona de Davis, en el mismo, se fijaría en su Iphone 14 con la pantalla rota, dándose cuenta rápidamente de una notificación sobre una llamada por parte de su madre.
Omalu, ya parado en doble fila, cogería su teléfono y se acomodaría en el asiento, notaría cierta molestia por parte de su glock en el estómago asi que dejaría esta en el asiento entre sus muslos, una vez cómodo, suspiraría y con su Redwood en la boca marcaría la llamada en el contacto de "Mamá"
-Jharrel : Maman, comment vas-tu, je viens de voir ton appel, as-tu reçu ton solde, as-tu reçu l'argent que je t'ai envoyé et as-tu pu le retirer correctement ?
Se escucharía una voz de una mujer ya entrada en años hablando en francés dentro del habitáculo del vehículo.
-Jharrel : Je suis content d'entendre ça maman... Je vais bien, je te l'ai déjà dit un peu, je suis de retour à Los Santos, je travaille avec des enfants de Davis et je suis heureux mum.... Tu sais, c'est drôle comme plus les choses vont bien pour toi, plus il y a de gens qui cherchent à être avec toi ?
El joven soltaría un suspiro, intentando escuchar la respiración de su madre, tras eso, seguiría hablando en un fluido francés.
-Jharrel : Ce putain de monde est basé sur l'intérêt personnel et l'individualisme, mère... tu connais mon opinion à ce sujet, j'ai toujours eu peu de confiance dans les gens et putain... maintenant que les choses vont bien dans l'entreprise pour laquelle je travaille, tout le monde vient nous voir, mère... il y a beaucoup de gens qui viennent dans le quartier où nous avons notre siège, ils veulent travailler avec nous et ce sont de bons garçons et de bonnes filles... mais je pense juste à... si nous n'allions pas si bien, est-ce qu'ils viendraient ?
J'emmerde maman... plus je vieillis, moins je fais confiance aux gens, mais en réalité ils ont un bon bagage, il y a deux filles, Suki et Katherine, tu les aimerais bien maman, puis quelques gars, Ryan.... Daki ou Xao... Daki et Xao sont asiatiques, comme Koto, tu t'en souviens maman, putain ils sont sympas ou du moins c'est ce qu'il semble, mais mon putain d'esprit ne me fait penser qu'au niveau d'intérêt qu'ils ont à traîner avec moi ou mes collègues de travail. Souvent, je pense que le succès vient avec le mensonge...
Se escucharía un chirrido saliendo del teléfono, sería la voz anciana de la madre de Jharrel, Jaineba comentando la situación.
-Jharrel: La société... la société est une société de transport maman, je t'ai dit que je ne suis plus dans la rue et que je ne fais plus ces conneries que je faisais avant, tout l'argent que je t'envoie est légal, je te le promets maman.
Quoi qu'il en soit... Je pense que je devrais y aller maman, évacuer la merde que j'ai dans la tête me fait toujours du bien, tu es ma psychologue... dis bonjour à tous les gars de la classe de ma part, je t'aime beaucoup maman, tu es et tu seras la femme de ma vie, j'espère que je pourrai venir te voir dans quelques mois.
TRADUCCIÓN DE LA CONVERSACIÓN AL INGLÉS:
-Jharrel: ¿Madre? ¿cómo estas?, acabo de ver tu llamada, ¿conseguiste saldo? ¿te llegó el dinero que te mandé y pudiste sacarlo bien?
Se escucharía una voz de una mujer ya entrada en años hablando en frances dentro del habitáculo del vehículo.
-Jharrel: Me alegra saber eso mamá... yo estoy bien, ya te conté un poco, estoy de vuelta en Los Santos, ahora estoy currando con unos chavales de Davis y estoy contento mamá... ¿sabes?, es curioso ver como cuanto mejor te van las cosas, mas gente tienes buscando estar contigo...
-Jharrel: El puto mundo se basa en interesados e individualistas madre... ya sabes mi opinión sobre eso, siempre he creído poco en la gente y joder... ahora que las cosas van bien en la empresa en la que estoy currando, todo el mundo se nos acerca mamá... hay mucha gente que viene al barrio donde tenemos la sede, quieren currar con nosotros y son buenos chicos y chicas madre... pero yo solo pienso en... ¿si no nos fuese tan bien ellos vendrían?.
Joder mami... cuantos mas años cumplo menos confío en la gente, aunque siendo realista, se les ve buen fondo, hay dos chicas, Suki y Katherine, te caerían bien mamá, luego unos chavales, Ryan... Daki o Xao... Daki y Xao son asiáticos, como Koto, ¿te acuerdas de el mamá?, joder son buena gente o eso parece, pero mi puta mente solo me lleva a pensar en que nivel de interés tienen para juntarse conmigo o mis compañeros de trabajo. Muchas veces pienso que el éxito viene acompañado de la falsedad...
-Jharrel: La empresa... la empresa es de transportes mamá, te dije que ya no estoy en las calles ni hago esas gilipolleces que hacía antes, todo el dinero que te mando es legal, te lo prometo mamá.
En fin... creo que debo irme madre, soltar la mierda que tengo en la cabeza siempre me viene bien, eres mi psicóloga... saluda a todos los chicos de la clase de mi parte, te amo mucho mamá, eres y serás la mujer de mi vida, espero poder ir a verte en unos meses.
Jaineba Omalu, la madre de Jharrel se aprecia en el margen superior de la fotografía, profesora en un orfanato de un pequeño pueblo en Kolda, bordeante con Gambia. La mujer de 67 años, estuvo durante años viviendo en Estados Unidos tras migrar junto a su marido, fue en dicho país donde engendraron y criaron a Jharrel.
Tras la muerte de su marido y por ende padre del joven Omalu, Jaineba decidió volver a Senegal a pesar de que Jharrel no quería, intentó mil veces mantenerla con el pero la mujer se negó, replicando que a ella no le quedaba nada ni en Los Santos ni en ese condenado país de locos con una bandera de barras y estrellas, la mujer afirmó que su deseo era pasar sus últimos años y ser enterrada en su tierra natal, volviendo a su antiguo empleo de profesora. Debido a una gran cantidad de disgustos causados a la mujer a lo largo de los años, Jharrel camufla sus actividades ilegales afirmando en todo momento que tiene empleos dentro de la legalidad y el sistema.
DEBIDO AL EXITO NOTABLE DE "THE MOSTOLES" EN LAS CALLES Y EL DECRECIMIENTO DE OTRAS PANDILLAS, SE PRODUCE UN VOLUMEN CONSIDERABLE DE VISITANTES E INTERESADOS EN EL BARRIO, REALIZANDO DE MANERAS MAS O MENOS EXAGERADAS ACERCAMIENTOS A LOS MIEMBROS DE LA PANDILLA Y SUS ZONAS DE CONFORT, PARA MUESTRA, DIVERSAS FOTOGRAFÍAS DE ARCHIVO DE ESOS ACERCAMIENTOS:
Narrador: Eran las 2 de la mañana de un Lunes de Noviembre, Jharrel Omalu llevaba una hora dando vueltas con su vehículo por la ciudad, como un coche de scalextric, sin rumbo o destino alguno, con el único objetivo de mantener su cerebro ocupado de alguna forma, intentando... evitar algo.
A Jharrel siempre se le hacía difícil ir a ver su padre desde que falleció, un nudo apretaba su estómago, ligeros temblores hacían caer sus labios y las lágrimas se aferraban a los párpados del joven senegalés al estar a punto de caer por su rostro.
Fotografía de Ahmadou Omalu, padre de Jharrel Omalu. Un hombre estricto y tradicional, nacido y criado en Senegal, a pesar de haber pasado muchos años trabajando en el campo, acabó desempeñando labores de maestro de escuela, al igual que la que terminaría siendo su mujer.
Jharrel y Ahmadou siempre tuvieron una buena relación padre-hijo a pesar de que la figura paterna siempre fue muy estricta, pero el ser estricto, no le restaba amor paternal y esto llevó a generar miles de situaciones con su hijo. Los padres de Jharrel decidieron mudarse a Estados Unidos dejando Senegal atrás al conocer su embarazo, para intentar darle un mejor futuro a su retoño, algo que desconocían... era que el futuro les traería algo bastante contrario al éxito tradicional para su hijo.
Ahmadou fallece en 2019 tras un infarto repentino, lo que supone un punto de inflexión en las vidas de su mujer e hijo.
Narrador: Tras una hora mas... Jharrel por fin reunió la fuerza de afrontar el encuentro con su difunto padre y con una gran pesadez mental y física, se le vio aparecer por el cementerio de Los Santos en torno a las 3 y 10 de la mañana. No era un día cualquiera, era el cumpleaños del señor Ahmadou y aunque ya habían pasado algunos años desde su fallecimiento, el encuentro entre hijo y padre nunca era fácil para el joven J.Omalu.
Después de un corto paseo, Jharrel encararía la tumba de su padre y se acercaría dando unos pasos bastante tímidos, como si de un gato con miedo se tratase. Al llegar a cercanía que implicase intimidad entre ambos, Jharrel suspiró y comenzó a hablar.
-Jharrel: Hola... padre, ¿qué tal va todo?, siento mucho no haber venido a verte antes... esto... esto cuesta padre...
El chico dejaría de hablar por unos segundos, se apreciaría una lágrima cayendo por su rostro, para contrarrestar esto, Jharrel llevaría su diestra a su moflete, limpiando la misma antes de dejarla avanzar mas allá de su boca.
-Jharrel: Mamá esta bien... hable hace poco con ella, sigue bien, con sus chicos y su clase... que buenos maestros fuisteis siempre... siento mucho que por mi culpa todo se fuese al traste... vinisteis a este estercolero esperando algo de mi y solo os traje disgustos...
Omalu daría un golpe haciendo impactar sus nudillos derechos contra su palma de la mano izquierda a la vez que negaba tras soltar esa frase.
-Jharrel: Te... te echo de menos padre... siempre quise preguntarte... siempre... papá... ¿alguna vez estuviste orgulloso de mi?, siento no haber sido lo que esperabas... muchas veces padre, muchas veces deseo irme contigo, meterme el tiro que me lleve a la tumba y volver a jugar juntos al futbol, como cuando yo era niño, pero no lo haré, te prometí que cuidaría de mamá y así será.
¿Sabes papá?, mamá piensa que estoy currando en una empresa de transportes, pero la realidad es que he vuelto a las calles... se que no te gustará escuchar esto pero es la única forma de hacer buen dinero que conozco... y con esta gente que he conocido me va muy bien... pero, papá... muchas veces tengo pensamientos intrusivos.
Boom... tete... Kael, Khalel, Kito... son algunos de ellos y te aseguro que no se andan con gilipolleces... son los que se encargan de apretar las tuercas a quien se pasa de listo con nosotros o quien intenta pasar a ser uno de los nuestros. El tema es padre... que cuando veo a esos pobres diablos en la silla, recibiendo hostias, siendo amenazados no siento pena, ni tristeza, tampoco disfruto, siento... indiferencia y... por encima de todo, ganas de estar en su lugar.
Mis tendencias suicidas cada vez son mayores padre... y muchas veces siento ganas de ser ese chaval al que han secuestrado y probablemente, como de una mala respuesta me peguen un tiro en la cabeza, quiero irme contigo... quiero que acaben las voces padre y que esta soledad me deje de pesar... no sabes que duro es papá el estar rodeado de gente y sentirte tan solo.
Puf... debo ser fuerte, cuidaré de mamá, seguiré adelante, te quiero padre... te quiero.
FOTOGRAFÍAS DE ARCHIVO EN LOS RECURRENTES SECUESTROS Y EXTORSIONES REALIZADOS POR PARTE DE LOS MIEMBROS DE THE MOSTOLES:
Bmx con mis hommies.!
Nos preparamos para un gran evento de peleas callejeras, por lo que hemos decidido ir a Forum, dar unos combates amistosos y estar ready para lo que se viene.
Después de una semana dura, llena de trabajo y tensión, sabíamos que nos merecíamos un respiro. Un momento para desconectar y reforzar los lazos entre los nuestros. Estábamos cansados de pintar y de recibir golpes cada día por defender lo que es nuestro. ¿Y qué mejor manera de soltar las agujetas y matar el aburrimiento? Un buen día de ejercicio. Salimos todos juntos desde el barrio, cada uno con su BMX, listos para demostrar de lo que somos capaces de hacer en el skatepark.
Durante la semana hubo peleas, discusiones del día a día y roces entre compañeros. ¿La mejor forma de resolverlo? A puños. En la calle, no hay problema que no se pueda arreglar con una buena pelea. La rabia que llevas dentro hacia uno de los tuyos se va con cada golpe que das. Y termina por desaparecer del todo cuando ese mismo compañero que te enfrentó es el que luego te ayuda a curarte las heridas.
Maldita policía... siempre tiene que meterse donde no la llaman. Nosotros estábamos tranquilos, a lo nuestro, sin molestar a nadie. Pero por una cosa o por otra, siempre terminan apareciendo para joderlo todo.
Parece que no soportan vernos reunidos, haciendo lo que nos gusta. No entienden que esto, para nosotros, no es un juego, es vida, es calle, es expresión. Pero ellos solo ven un grupo y ya se ponen en modo amenaza, como si estuviéramos haciendo algo malo solo por existir.
Y así, una vez más, lo que era un buen día termina con sirenas, gritos y la misma historia de siempre. Porque a ojos de ellos, nosotros siempre somos el problema.
Puro mostoles
@unknown-_ dijo en THE MOSTOLES:
Esto esta bien echo sigan así
Muy buenos posts, buena historia e interesante. 10/10.
buen trabajo haciendo el foro!
Hoy en día la calle esta mal, cada día menos gente se fía de los pandilleros. Solo queremos vender droga, no mordemos ni estafamos a nadie. Pero con los negocios de los almacenes vamos a terminar muriéndonos de hambre. Esos hijos de puta venden drogas adulteradas, la mitad de coca y la otra mitad de harina, nosotros tenemos la mejor calidad y los que nos conocen saben lo que vendemos.
Después de juntar a toda la gente en el barrio nos dispusimos a salir hacia el almacén para cargar toda la mercancía, siempre pendientes de los alrededores y sin que nos siga nadie.
Despues de cargar toda la mercancia en los autos salimos en busca de un sitio donde distribuir todo el cargamento sin llamar mucho la atencion, debajo de los puentes al lado de la ratonera nos parecio el sitio perfecto donde marcar nuestro punto de venta.
Al final del día terminamos vaciando los maleteros y vendiendo toda la mercancía, sorprendentemente la policía no metió las narices y no se enteraron del punto de venta. Espero que la siguiente vez tengamos la misma suerte.
Era la noche del sábado, estaba dando una vuelta con el primo en la oscuridad, cuando de repente escuché la radio. Eran mis compañeros informando que había varios moteros esperando en la entrada de la casa. Extrañado, me di la vuelta y me dirigí al barrio. Al llegar a la zona, comprobé que era cierto: había unos moteros preguntando por nosotros. Extrañado, los invité a pasar a la casa para ver sus intenciones.
Después de hablar con ellos un buen rato, vimos que eran buena gente, gente del norte que tenía problemas y quería nuestra ayuda. A cambio, ellos nos darán cargamentos de armas a buenos precios... o eso espero. La vida de mi gente no vale menos. Al parecer, se hacen llamar Beasts of The East. O eso pone en los parches de sus chaquetas. Tienen conflicto con unos tal Bastards y necesitan nuestro apoyo para enfrentarse a ellos.
Parece que esto avanza. Hoy nos juntamos con ellos en su territorio, en Grapeseed. Ahí nos recibieron con los brazos abiertos y nos invitaron a pasar a una de sus propiedades. Nos hablaron de esos bastardos y nos pasamos información esencial para el conflicto, que según ellos estaba a punto de estallar. Una parte de mí espera que no estalle el conflicto, pero, de ser así, hay que estar preparados y conocer todos los puntos débiles de a quienes nos enfrentamos.
Hoy hablando con el confidente, me soltó info de primera. Le soplaron que antes de que se acabe el mes van a mover un contenedor lleno de armamento. Si la cosa es cierta, es nuestro momento. Hay que dar el palo y llevarnos todo ese arsenal, pero primero hay que cuadrarlo bien. No quiero que los tombos agarren a ninguno de los nuestros.
Primero de todo a la mañana siguiente nos reunimos en el barrio para hablar de como íbamos a dar el palo. Y por lo que había dicho el confidente iba a ser en uno de esos cargueros de Elysian. Por lo que nos dispusimos a organizarlo y dividirnos en dos grupos. El primero alquilaría un helicóptero y revisaría la zona desde el aire. Y el segundo se encargaría de encontrar una manera de poder entrar sin llamar la atención.
Una vez hechos los grupos nos dirigimos a la zona. En mi grupo buscamos posibles entradas por tierra, pero estaba todo vallado, era del todo imposible entrar por ahí sin llamar la atencion. La únicas 2 entradas estaban vigiladas por dos guardias de seguridad.
El otro grupo se encargo de alquilar un helicóptero turistico, con la excusa de ver la ciudad desde el aire y aprovecharon para revisar y fotografiar la vigilancia del carguero . Al parecer solamente habia seguridad en las entradas al recinto. En el barco solamente se encontraba la tripulación y casi siempre estaban en el puesto de control del carguero. Por lo que nos decidimos a tomar unos trajes de buceo y ver si éramos capaces de llegar hasta las cercanías del carguero sin llamar la atención.
Ya con el equipo de buceo estábamos preparados, tomamos la longfin y nos acercamos lo mas que pudimos al carguero sin llamar la atención de la seguridad. Cuando estuvimos lo mas cerca posible activamos las bombonas y saltamos del barco tratando de llegar lo antes posible a los alrededores del carguero.
Problemas... Las bombonas de oxigeno no aguantan lo suficiente, llegamos a los alrededores del carguero pero no hay suficiente oxigeno para volver buceando hasta la longfin de vuelta. Y eso el día del robo es un problema, tenemos que ir buceando o los tombos nos atraparan a todos. La única manera es acercándose mas a la zona del carguero, pero con un barco civil no nos van a dejar pasar. Buscando otras opciones al final decidimos robar un barco pesquero, este tipo de barcos si que pueden llegar a acceder a estas zonas y puede ser una buena tapadera.
En el dia esta zona del puerto esta muy vigilada, hay guardias y transportitas por todos lados, moviendo cajas de un lado para otro. Por lo que esperamos a la noche, nos armamos y nos preparamos todos para ir a robar el barco. Al parecer había dos guardias vigilando la zona, pero fuimos rápidamente a las garitas y les inmovilizamos antes de q pudiesen dar el aviso por radio.
Con los guardias amordazados y vigilados ya solo nos quedaba llevarnos el pesquero y abandonar la zona, para ello desatamos los cabos que sostenían el barco unido al puerto. Ganzuamos la sala de control y nos llevamos el barco a un lugar seguro.
Ya con el barco es otra cosa. Solo falta q en los próximos días el confidente nos pase el resto de la información y estamos listos para dar el golpe, esperemos que esa rata no se equivoque y que el armamento de esos contenedores valga la pena. De lo contrario todo el esfuerzo habrá sido para nada.
Un lunes tranquilo, en un barrio marginado de South Central, Dutch se encontraba liándose un porro mientras los rayos del sol se reflejaban sobre su piel. La monotonía lo invadía, sin nada interesante que hacer, por lo que decidió encenderlo y comenzar a caminar lentamente entre los callejones del barrio, buscando matar el aburrimiento.
Tras cruzar varias manzanas de South Central, Dutch se topó con un coche de lujo estacionado en un callejón apartado. La tentación era demasiado grande como para dejarla pasar. Tras asegurarse de que nadie lo observaba, sacó una ganzúa de su bolsillo y comenzó a trabajar con calma en la cerradura, decidido a hacerse con el vehículo sin levantar sospechas.
Tras haber robado el coche, Dutch comenzó a fumarse porro que había liado con anterioridad y lo fumó mientras reía a carcajadas, celebrando lo que acababa de lograr. Con una sonrisa en el rostro, pisó el acelerador con fuerza y condujo a toda velocidad hasta el desguace del tío Nate.
Al llegar, se bajó del vehículo y, con tono confiado, le comentó que necesitaba algo para fumar o un poco de dinero. Gracias a los lazos familiares, Nate le entregó un par de gramos de marihuana y un fajo de $1,300. Desde aquel día, Dutch y su grupo de amigos comenzaron a dedicarse al robo de coches con mayor frecuencia, buscando siempre los beneficios que la calle les ofrecía.
Era una noche calurosa en Davis y todos estaban tirados en la sala de la casa del barrio. El suelo estaba lleno de colillas y botellas vacías, y en la mesa se amontonaban celulares viejos, un par de guantes y un destornillador. La televisión sonaba de fondo, pero nadie le prestaba atención.
La idea era clara: dar un robo rápido en Pucci y salir con los bolsos más caros. El plan no se hablaba con mapas ni dibujos, sino con lo que cada uno recordaba de haber pasado frente a la tienda. Uno mencionaba dónde solían parquear los guardias, otro comentaba que las cámaras solo cubrían la entrada principal y alguien más aseguraba que por la parte trasera casi nunca había movimiento.
Todo se resumía a hacerlo short and clean. Un carro robado para la entrada, dos encargados de reventar la vitrina y llenar bolsas negras con lo que encontraran de marca, y otro esperando al volante con el motor encendido. Nada de quedarse más de un par de minutos, porque en esa zona la policía solía caer rápido.
En la sala nadie sonreía. Sabían que el negocio era serio: si salía bien, podían revender esos bolsos en la calle y sacar mucho cash. Si salía mal, la ley podía llegar antes de que siquiera pusieran un pie fuera de la tienda. En el aire se sentía esa mezcla de nervios y ambición que solo se respira antes de un robo grande.
La idea nació de forma sencilla: los chicos querían relajarse antes del gran golpe, y alguien propuso montar algo en el parking del Burro. No había lujos, solo lo que se podía conseguir rápido: un par de sofás viejos arrastrados desde una casa, una mesa de póker con botellas de cerveza encima y una barbacoa soltando humo. La música retumbaba en el aire y el ambiente se calentó rápido entre risas, partidas de cartas y humo flotando alrededor.
La fiesta siguió un buen rato, como un respiro antes de lo que se venía. Fue entonces cuando Liam Browns, entre risas y tragos, sacó el teléfono y marcó a un viejo contacto suyo del motorclub. No tardó en cerrar la llamada, diciendo que vendrían a vernos.
El grupo apagó la barbacoa y recogió lo justo. Dejaron atrás el Burro y se movieron al Hood, esperando la llegada de las motos. No pasaron demasiados minutos hasta que apareció Canna, rodando desde el Yellow Jack. Bajo de la moto y les invitamos a entrar a la casa.
Nada mas entrar la mirada la clavó en Oliver, ya que eran viejos conocidos del pasado y estuvieron trabajando juntos. Estuvimos hablando y ambos teníamos cosas que ofrecer. Pero nosotros buscábamos esos grandes cargamentos norteños de los que tanto hablan. Cargadores, drogas, armas, todo nos interesaba... Nos dijeron que en un futuro nos podrían preparar cargamentos, esperemos que sea pronto y podamos avanzar con nuestros negocios.
Después de días de tensión y preparativos, el golpe a la tienda Pucci tuvo que aplazarse. Todo empezó en una reunión inesperada con unos viejos conocidos mafiosos con los que no había contacto desde hacía meses. La cita se dio en una casa discreta, lejos de miradas curiosas. Al principio la desconfianza estaba presente: nadie sabía si la relación seguiría en pie. Pero tras la charla, y un porro que se le ofreció a uno de ellos, la cosa fluyó mejor. El tipo sonrió, lo disfrutó, y al final nos abrieron la puerta a su negocio: aceptaron compartir un listado de precios y armas de su stock. El ambiente se relajó y ambos lados quedaron satisfechos, sellando una nueva etapa de cooperación.
Unos días después se organizó un evento comunitario en South Central, algo que The Móstoles venía preparando desde hacía tiempo. La idea era clara: enseñar al barrio quiénes somos, no solo como pandilleros, sino como parte de la comunidad. Se montaron carreras de bicis, trucos con la BMX y una barbacoa que regalaba comida y bebida a cualquiera que se acercara. Los lowriders fueron los protagonistas: saltaban una y otra vez con la suspensión al máximo, levantando aplausos cada vez que alcanzaban más altura. Entre la multitud se dejaron ver unos japoneses conocidos como Senketsu, que vinieron a observar y hasta aplaudieron el espectáculo. Fue un día de unidad, de ruido y de respeto ganado en la calle.
Sin embargo, la buena racha se quebró pronto. En los días posteriores, un grupo de los nuestros cayó preso: Liam Browns, Alexander Kendrick, Jason Balanta, Duncan Beckett, Joselito Anderson y Gregorio Schmidt. Todo ocurrió tras una redada encubierta en un taller donde se estaban guardando varias piezas robadas de coches y algunas armas sin registrar. La policía llevaba semanas siguiéndoles y aprovechó un descuido para reventar la puerta y arrestarlos. Aunque ninguno soltó palabra, los cargos fueron serios: posesión ilegal de armas, asociación para delinquir y sospechas de tráfico de piezas de vehículos.
Con parte del equipo tras las rejas y la presión en aumento, la decisión fue clara: el robo a la tienda Pucci debía posponerse. No era el momento de arriesgarlo todo con tanta atención encima y sin contar con todos los hombres de confianza en la calle. Ahora, la prioridad es reorganizarse, mantener el contacto con esos viejos mafiosos y esperar el momento justo para volver a mover ficha.